Haxel Rubén Murillo
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La semana pasada,  los futbolistas de la Selección Nacional de Futbol y los dos principales cabecillas de la Federación Nicaragüense de Futbol, Fenifut, Jacinto Reyes, presidente, e Idelfonso Agurcia, Secretario de esta institución, se reunieron con el fin de solucionar una serie de exigencias que pedían los jugadores.

Los dos principales problemas: las condiciones de la Escuela de Talentos en Diriamba, los viáticos de reconcentraciones y por partido amistoso. Tras una reunión que tardó más de 2 horas en las oficinas de Fenifut, supuestamente salió humo blanco, se montó una conferencia de prensa y en esta anunciaron que habían llegado a un satisfactorio acuerdo, el cual realmente quedó muy lejos de las expectativas de los futbolistas.

¿Para qué hicieron tanto escándalo si al final se conformaron con poco? Sí, porque los montos de viáticos por concentración y partido quedaron muy lejos de lo que pedían. Y eso de que todos estaban contentos no es cierto, algunos quedaron inconformes, entre ellos supuestamente está el capitán Juan Barrera, a quien no le gustó la negociación. 

Pero otra cosa más fea que se conoció es la mala relación que existe entre uno de los cabecillas de la Selección y Agurcia, quienes en la reunión se tiraron con todo y después salieron ante los medios como que ya habían firmado amor y paz.

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