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Cada vez es más difícil entender al Real Madrid que estamos viendo en la Liga. Nada que ver con el equipo señorial y dominante que se pavonea en la Champions. De una semana a otra vemos dos equipos diferentes con los mismos hombres, con el mismo técnico. El asombroso caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, reencarnado en el accionar del equipo blanco, en ocasiones excelso, en otras confuso, y hasta fatal.LOS MERENGUES EVITARON EL EMPATE AL FINAL DEL JUEGO.

Como ayer en Las Palmas, más allá de esa angustiosa victoria por 2-1, frente a un equipo con pocos recursos para resolver, pero con suficiente osadía para atravesar el medio campo, meterse al área aprovechando la falta de estorbos, marear a los defensores y fabricar complicaciones. Durante 86 minutos, el Real Madrid estuvo adelante 1-0 por el estupendo cabezazo de Sergio Ramos, enderezando -anticipándose a Cristiano- ese centro trazado desde la esquina del córner por Isco en el minuto 24 con tanta precisión.

EL REAL NO PUDO

Podía ser el inicio de un festival, porque previamente, Bale había conseguido una clara penetración por la derecha y Cristiano, sorprendentemente malograba un mano a mano con el arquero Javi Varas después de recibir una pelota entre líneas de Modric. Dos minutos después del gol, Cristiano combinando con Lucas Vásquez, tiró desviado en otra gran opción frustrada.

Poco a poco, como en cámara lenta, el Real Madrid fue diluyéndose en una mediocridad inexplicable, pese a la posesión del balón. El gran problema estaba en el fondo. Excesiva inseguridad por las bandas y por el centro, concesión de espacios y facilitación de oportunidades. Menos mal que la lentitud para definir y la falta de destreza en los últimos instantes afectaron al equipo canario, recortado en sus pretensiones por las apariciones siempre oportunas de ese “come gato” que es Keylor Navas.

EL FACTOR KEYLOR

Grandioso el tico manoteando, cerrando y anticipando, para despejar amenazas, que en otras manos, o mejor dicho en otros pies, diferentes a los nerviosos de Viera, Montoro, Nili y Willian José, hubiesen sido concretadas. Fue Willian José quien en el minuto 86 empató el juego. Momo astuto, interceptó un cambio de juego que intentaba Kovacic desde la derecha y envió de inmediato un pase rasante frente a las narices de Ramos, que el joven brasileño de Las Palmas empalmó con derecha sobre la salida de Keylor para sacudir la red. El 1-1 fue una puñalada para Zidane.

Sin embargo, la desesperación de recta final se extendió solo por dos minutos. En el 88, cuando Zidane comenzaba a sangrar, en otra jugada de balón parado, Casemiro golpeó con la cabeza hacia abajo un tiro de esquina, logrando el gol de la victoria 2-1. Zidane saltó, la legión de seguidores recuperó su aliento y el Madrid se salvó de lo fatal. Ahora el equipo merengue sigue a 12 puntos del Barcelona y 4 del Atlético de Madrid con 9 jornadas pendientes. En la Liga las esperanzas son muy débiles, pero no en la Champions. Es como ver al Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

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