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De entre las ruinas, el Bayern se incorporó y convirtió en una victoria por 4-2 de ribetes épicos lo que parecía ser una derrota humillante ante el agigantado Juventus, que lo sacaba de la Champions antes de los cuartos de final. Ni Guardiola, el técnico resucitado, ni Allegri, el frustrado, lo podían creer.

Como en el viejo oeste, pistola en mano, el Bayern se lanzó al asalto frente al sereno y dominante Juventus que se imponía 2-0 como consecuencia de los goles marcados por Pogba y Cuadrado, y una gran actuación de Morata, ante el asombro de una multitud gimiente. En  un alarde de recuperación, con el retumbar de sus corazones empujando el balón, el equipo alemán comenzó a salir del hoyo en el minuto 72 con el gol de cabeza de Lewandowski, golpeando un centro precioso y preciso dibujado por Douglas Costa. Fue como inyectarle un reconstituyente neurocerebral al Bayern, que se volcó temerariamente, despreciando todos los riesgos, hasta empatar en el minuto 91 con ese remate de cabeza de Müller, junto al poste derecho de Buffon. El aullido fue ensordecedor en Múnich y el júbilo indescriptible.

CAMBIO DE PERSPECTIVAS

Sin Morata, Khedira y Cuadrado, cambios considerados precipitados, el Juventus perdió su lucidez, y mayor peso y presencia, lamentando además no haber podido ampliar la diferencia antes del cierre del primer tiempo. Pese a eso, el Bayern siguió encadenado en el inicio del segundo tiempo y Allegri consideró que piernas frescas y pulmones con carga completa, como los de Sturaro, Mandzukic y Pereyra, podían garantizar terminar de apretar tuercas alrededor del 2-0, construido con el taponazo de Pogba con la cabaña germana sin arquero por la falsa salida de Neuer y el estupendo remate de Cuadrado, quiebre dentro del área incluido.

El gol de Lewandowski activa las alarmas y hace recordar como el Juventus había borrado un 0-2 en la ida. Exactamente eso volvió a ocurrir en el minuto 91 con el cabezazo de Müller. Ahora de frente al tiempo extra, el Bayern estaba más estimulado y más entero. El gol del recién ingresado Tiago, letal derechazo, y la comba de zurda trazada por Coman sepultaron al Juventus y culminaron la resurrección del Bayern.

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