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Al amanecer de hoy, aún atrapados por el júbilo de haber visto a la selección de beisbol sacar dos veces un juego de las brasas para triunfar 5-4, nos sentíamos vivos y cargados de esperanzas, como si el susto por lo sorprendente, se hubiera esfumado. ¡Cómo atravesamos esos últimos innings! Nuestros corazones estuvieron viajando aceleradamente de la garganta al estómago, y la angustia creció al punto de aproximarnos al colapso, desde el jonrón de tres carreras conectado por Bruce Maxwell. Siento que seguimos sudando frente a la belleza de lo inesperado. Tanto en el cierre del noveno, como en el fondo del décimo, el equipo nacional parecía condenado a una de las más dolorosas derrotas de su historia, pero en ambos casos, la desventaja de una carrera fue borrada en forma dramática, y resucitamos.GUSTAVO MARTÍNEZ TUVO UNA BUENA LABOR ANTE ALEMANIA.

TANTOS FACTORES DISPERSOS

Hay que juntar una montaña de factores en esta victoria alucinante, sobre todo, los de última hora, que nunca se olvidan. El doble play con bases llenas después del error de Ramón Flores, el hit impulsador de Elmer Reyes para forzar el equilibrio 3-3 con dos outs en el cierre del noveno, el sereno y autoritario relevo de Carlos González en el décimo con dos a bordo sin out y Alemania nuevamente adelante 4-3 por el doble de Glaser, el hit abridor de piernas y corazón por parte de Darrel Campbell en el cierre, la aparición de Jairo Beras con su tercer hit del juego mostrando la vulnerabilidad del veterano cubano de 42 años Enorbel Márquez, y el gran batazo de Alex Blandino después de tres ponches consecutivos, impulsando la carrera del segundo empate y la de la victoria, con ese aterrizaje forzoso de Beras en el plato. Surrealismo puro diría Dalí.

¿Cómo podíamos tomar en serio que alguien nos dijera que Benard necesitaría utilizar seis pítcheres para poder arrebatarle un juego al equipo de Alemania, sin ningún significado en el firmamento del beisbol mundial? Peor aún, que nos sentiríamos entre las brasas con la soga al cuello, casi inutilizados. Siempre hemos estado claros que el beisbol es imprevisible, pero antes de cantarse el playball, pensé que no tanto, como para sufrir horas extras frente a estos germanos.

NOS METIERON EN UN LABERINTO

Claro que saben jugar. Han aprendido agregando jugadores de cualquier lado. Su pitcheo de cinco escopetas, con Markus Salbach como abridor, superado 2-0 por Gustavo Martínez durante cinco entradas nos mantuvo con los bates en remojo. Cuando salió Martínez se le abrieron a los alemanes las puertas de Brandenburgo. Samuel Estrada boleó consecutivamente a Lutz y Glaser en el inicio del sexto, y el jonrón de Maxwell por encima de la pared del jardín central, hizo que los músculos de nuestros rostros crujieran de desesperación. Estábamos atrás 3-2 con los bates silenciados. No lo podíamos creer.

El tiempo fue avanzando siniestramente a la orilla de nuestra preocupación creciente. Nos sentimos en el laberinto de Dédalo, tratando de matar a un Minotauro alemán. En el noveno, el gran escape en las puertas del cementerio, Base a Sándor lanzando Dewald, corre Obregón y entra Maurice Wilhelm que es sacudido por un cohete de Janior Montes con dos strikes en contra. El ponche a Britton con Janior lastimado, reemplazado, provoca un aullido. Por caer el telón, el hit de Elmer Reyes, equilibra la pizarra. Hay vida, luego hay esperanza.

GONZÁLEZ EVITA MAYOR DAÑO

Alemania continuó su irrespeto y volvió a tomar ventaja  4-3 por doble impulsador de Gloser contra Johnny Polanco. Entró Crawford sin control y boleó a Maxwell. Ese fue el momento para percatarnos de la utilidad de Carlos González. Sacó los tres outs y evitó mayor daño. Eso fue clave.

El cubano de mil batallas, Enorbel Márquez, la mayoría en el beisbol de Italia y de Alemania, entró a lanzar el cierre del décimo. El hit dentro del cuadro de Campbell fue una nueva señal de vida. Detrás venían los bates gruesos, y aunque falló Vásquez en otro batazo profundo al center, casi tan largo como el que obligó a Taylor a realizar la atrapada del partido en el octavo, Beras disparó hit y el doble de Blandino, convirtió el largo sufrimiento en una hermosa victoria.

Hoy, el equipo pinolero va por el boleto a la final.

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