•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Después de tanto sufrir balanceándose siniestramente al borde del abismo, la Selección Nacional de Beisbol emergió de entre la mediocridad de un beisbol inseguro e improductivo, perdiendo corredores en las bases, para conseguir en 11 entradas y con la aplicación de extrañas reglas simplificadoras, una victoria dramática por 7-6, que permitió disputarle a los aztecas el boleto para el próximo Clásico. Nuestro pitcheo de seis brazos estableció récord de 18 ponches, más de la mitad de los 33 outs realizados.

Lo que nos mató frente a México, los errores, ahora nos favoreció porque fueron cometidos por los checos en momentos cumbres. El jonrón de tres carreras disparado por Jakub Malik contra el abridor Berman Espinoza en el propio inicio, golpeó fuertemente las pretensiones pinoleras y dejó al equipo aturdido, cuesta arriba, con esa pesada losa sobre su espalda. Se necesitaba de un pitcheo consistente para evitar más daño mientras se intentaba reaccionar, y Berman lo ofreció ponchando a ocho en cuatro entradas.

Señales de vida pinoleras 

En el inicio del quinto, después de haber sido sorprendido Elmer Reyes en primera, los boletos de Daniel Mraz a Campbell y Vásquez, un wild y un roletazo, facilitaron la primera carrera, y el error en mal tiro del antesalista Chroust con dos outs, fue productivo permitiendo estrechar la diferencia 3-2, en el propio meridiano del juego.

En el cierre, nuevamente algo frustrante. Una pérdida de bola de Obregón con el cuadro jugando adentro y corredores checos en segunda y tercera, impidió lo que parecía ser un out cómodo en el plato. Atrás 4-2 en la pizarra, continuar el resurgimiento volvía a ser algo de extrema exigencia. El relevista zurdo Alex Sagard disponía de control y recursos. Retiró a nueve consecutivos y tenía el octavo inning de Nicaragua en dos outs y bases limpias, cuando Britton, quien entró por Sandor, disparó doblete rasante hacia el right-center. 

Un empate revitalizante

¿Cómo sospechar que eso sería el inicio de una recuperación equilibradora del marcador? El error en tiro del short Zyma llevó a Britton hasta el plato y el out de Renato en primera, que era el tercero, lo perdió de vista el juez y se convirtió en infield hit. Otro hit dentro del cuadro de Obregón posibilita el 4-4, pero Renato, en un atrevimiento incomprensible, es out intentando anotar.

Cuando terminó el noveno inning, después de los excelentes relevos de Leonardo Crawford y Carlos González, quien colgó un cero de oro en el cierre del octavo, apoyándose en la formidable atrapada de Renato con bases llenas, evitando un quiebre aparatoso, el juego estaba 4-4 con 6 hits nicas y 5 checos, y clara diferencia en errores, 4 de ellos, y ninguno nuestro.

Se llegó al inning 11, el de la “bendita” regla de los dos circulando sin out. El toque de Janior no fue resuelto y se cargaron las bases para el largo elevado empujador de Renato y el hit impulsador de dos carreras de Obregón estableciendo una ventaja de 7-4, que permitía olvidarnos de los dos corredores y concentrarnos en evitar mayor daño. El hit de Cervenka contra Loáisiga llena las bases y fabrica preocupación. Boleto a Polansky empuja a Sladek y saca del montículo a Jonathan, entrando José Luis Sáenz. Jugada de escogencia proporciona el primer out, pero estrecha la diferencia 7-6. Ponches consecutivos a Hajtmar y Sila sepultaron a los checos.

De esa forma, llegamos a disputar la final. Una segunda resurrección en el torneo.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus