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En aquel 1974, aun con todas las miradas detrás de él, Hank Aaron siempre parecía el más solitario de los hombres, incluso en la ocasión de su triunfo más grande: el jonrón 715 contra Al Downing. El eficaz y destructivo artillero había sido una estrella tan silenciosa que pareció atrapar por sorpresa al beisbol cuando se hizo obvio que saltaría sobre el legendario Babe Ruth, instalándose como el bateador con más cuadrangulares en el repaso de todos los tiempos, hasta llegar a 755 en total.

Al cerrarse las puertas de la temporada de 1973, Aaron estaba solo a un jonrón del récord de carreras del “Bambino”, con 713. ¿Cómo podría estar ocurriendo eso? ¿De dónde venían todos esos cuadrangulares? Aaron, conocido como “El Martillo” nunca había disparado 50 en una temporada, en tanto Ruth lo había hecho cuatro veces. Aparte de eso, Ruth era  el Sultán del jonrón, el jugador  más impactante en la historia del beisbol. La consistencia era el secreto de Aaron. Casi sigilosamente, había conectado más de 20 jonrones durante veinte temporadas consecutivas, incluyendo siete con más de 30 y ocho por encima de los 40. Así que llegó el momento en que súbitamente, Hank Aaron estaba al borde de la  inmortalidad.

El giro final del drama 

Rodeado de mucha tensión, Aaron estuvo moviéndose en la intranquilidad mientras se preparaba para el derribamiento de la marca sagrada. Incluyan serias amenazas de racistas que obligaron a tomar medidas de seguridad para protegerlo. Él solo trataba de hacer historia, no de asaltar Fort Knox. Un pelotero negro en la cima del beisbol era algo previsible desde que Jackie Robinson rompió las cadenas, pero algunos se resistían convirtiéndose en un dolor de cabeza para el gran pelotero.

  • 17 es la cantidad de jonrones que Aaron disparó contra el as Don Drysdale y 7 contra Sandy Koufax.

Desde que conectó el cuadrangular 710, un chico ayudante había estado proporcionando a los jueces detrás del plato, un grupo de pelotas marcadas internamente en forma apropiada, de forma que si bateaba un cuadrangular, la bola pudiera ser identificada para impedir que aparecieran imitaciones reclamando los $25,000 ofrecidos. El Sporting News explicó que cada pelota tenía un número dentro, el cual se encendía bajo una lámpara fluorescente.

La temporada de 1974 había tenido un comienzo agitado.  Aaron  venía de conectar su jonrón 713 ante Jerry Reuss de Houston el 29 de septiembre del año anterior. Más de 40,000 fanáticos se presentaron para el último juego de esa campaña el día siguiente, no para ver a un equipo perder su juego 85, sino esperando ver el trancazo 714.  Aaron se fue en blanco, y después de verlo conectar un elevado en su último turno al bate, las 40,000 personas le dieron una fuerte ovación, quedando en espera del próximo año.

Retando la presión  

No le importaba tanto el resto de este circo de cuadrangulares, como la invasión de su privacidad, tan apreciada, las interrupciones diarias de su horario de trabajo, el acoso inevitable de su familia y amigos. Y había algo más, algo que no reconoció completamente en público hasta años después, el sufrimiento de la presión al acercarse al récord. Aaron se convirtió en el blanco de una virulenta campaña de correo de odio. Algunas cartas le advirtieron que no viviría lo suficiente para tener éxito. La policía fue alertada, se contrataron guardaespaldas. Aarón, incluso aconsejó a sus compañeros de equipo de Atlanta mantenerse separado de él en el banquillo para evitar que algún demente asesino en potencia apuntara desde las gradas. Lo que iba a ser su mejor momento se había convertido en un suplicio monstruoso.

  • 42 son los años que han pasado desde que Aaron estremeció el beisbol con su jonrón 715.

Sin embargo, Aaron venció a Ruth de todos modos. En su primer swing del bate en la temporada 1974, jonroneó contra Jack Billingham de los Rojos de Cincinnati, para empatar el récord. Y luego, cuatro días más tarde, en una lluviosa noche en Atlanta, levantó una bola rápida lanzada por el zurdo Al Downing, de los Dodgers de Los Ángeles, empujándola sobre la cerca del jardín izquierdo para el número 715. 

Aaron recorrió las bases en la compañía no deseada de dos jóvenes aficionados que acudieron al campo de juego para aplaudirle. Aarón les miró con recelo. En el plato estuvo acompañado por su padre Herbert y su madre. El gobernador de Georgia, Jimmy Carter también estaba allí para felicitarlo. Una bandera estadounidense había sido pintada sobre la hierba en el jardín central. Las bandas estaban tocando, la gente estaba animando. ¡Hank lo había hecho! Solo que a él le parecía una victoria pírrica entre tanta presión que lo agobiaba.

Todo fue díficil para Aaron en aquellos días. Después del impacto 714, el manager Eddie Mathews recibió orientaciones de la alta dirigencia del equipo para no alinearlo en Cincinnati. El propósito era que intentara superar el récord en Atlanta, con el respaldo de su público. El comisionado Bowie Kuhn, en defensa de los intereses del juego, exigió que lo colocaran en el line-up. Los Bravos tuvieron que acatar la orden que les robó la libertad de elaborar un line-up de acuerdo a su criterio.

Se consideró que Kuhn fue correcto en ese ultimatum, porque los Bravos estaban desafiando la integridad del juego y el aprecio al público. No se habló de racismo, pero Aaron se sintió grotescamente insultado. Él quería reservarse para Atlanta.

No intentaba borrar a Ruth 

Un fuerte grupo de defensores de Ruth y su notable registro trataron de minimizar el desempeño de Aaron apuntando su mayor número de comparecencias frente al plato y la “debilidad” de las mayores en ese momento. “No quiero que los aficionados olviden a Babe Ruth, él fue lo más grande, pero quiero que recuerden a Hank Aaron”, expresó con gran humildad. A la edad de 39 años, cuando se suponía que sus reservas físicas estaban disminuidas, Aaron sorprendió a los entendidos largando 40 cuadrangulares con 96 producidas y 301 de average en 392 veces al bate. A la edad de 39 años, Babe Ruth bateó 22 cuadrangulares y Willie Mays 28. ¿Qué les parece?

  • 50 es la cifra jonronera que Aaron nunca alcanzó en su carrera.

Aaron no recuerda el haber sonreído mientras corría alrededor de las bases. Aaron siempre ha dicho que el cuadrangular más importante de su vida fue el 109, bateado en el undécimo inning de un juego empatado 2-0 que derrotó a los Cardenales de San Luis y le dio a los Bravos el banderín de 1957. Aaron tiene un recuerdo muy claro de su reacción mientras daba la vuelta a las bases en ese enorme tumulto de regocijo. Recordó el cuadrangular milagroso de Bobby Thomson en 1951 y cómo lo había oído en la radio de un amigo mientras llegaba a casa de la escuela en Mobile, Alabama.

Su último jonrón, el 755, el de la marca que tentó tanto a Barry Bonds que lo empujó al uso de estimulantes, lo conectó el 20 de julio de 1976 contra Dick Drago, lanzando para los Angelinos de California. Vistiendo el uniforme de los Cerveceros en su regreso a Milwaukee, recibiendo a la orilla del retiro un salario de 240 mil dólares, el más elevado de su carrera, Aaron golpeó un slider colocando la pelota sobre la barda del jardín izquierdo en el County  Stadium. El incansable artillero tenía 42 años. Las habilidades de Aaron se habían desvanecido considerablemente desde que conectó el jonrón 715 de su carrera aquel 8 de abril de 1974, rompiendo el récord de Babe Ruth. Pero, con 76 juegos restantes en la programación de los Cerveceros, no había forma de  predecir que ese décimo  jonrón de Aaron en la temporada de 1976  sería su último.

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