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En el barrio La Chispa, en Matagalpa, se crió el décimo segundo campeón mundial de Nicaragua. Se llama Byron Rojas, le apodan el “Gallito” y sus seguidores lo vociferan como el orgullo matagalpino; es bajo de estatura, pelea en 105 libras y el sábado destronó al sudafricano Hekkie Budler en una de esas sorpresas que dejan una huella imborrable.

La niñez de Rojas no estuvo teñida de colores ni alegrías, al contrario, hay muchos momento de sinsabores, tristeza y amarguras. El pequeño “Gallito” era víctima de burlas y amenazas de los jovencitos mayores, físicamente más dotados y dispuestos a intimidarlo.  Con 14 años de edad, Rojas quería buscar una solución para derribar sus miedos. 

Recuerda aquellos tiempos cuando cursaba la primaria, y los muchachos más grandes lo querían golpear, algo típico en la actualidad y que no respeta clases sociales. Cansado y frustrado por las constantes amenazas, decidió aprender a boxear, confiando en que se solucionaría su problema. Rojas no se equivocó. Sus miedos fueron derribados sin saber que la decisión de meterse a este rudo deporte terminaría por apasionarlo.

Hoy, con 25 años, “El Gallito” quiere escribir su propia historia. Al menos en las primeras páginas de su libro se lee  que es el actual campeón nacional 105 libras de Nicaragua y ya hizo realidad su sueño de convertirse en campeón mundial. “Entré al boxeo para defenderme de los muchachos más grandes y superar mis miedos. Después me gustó la disciplina porque veía que podía representar a mi tierra (Matagalpa)”, cuenta el muchacho matagalpino.

  • 14 años de edad comenzó la carrera boxística de Byron Rojas.

Byron pasó de ser un niño con miedo a transformarse en un atleta de alto nivel. “Poco a poco fui enfocándome en otras cosas. Me puse como meta ser campeón nacional en boxeo amateur y lo logré. Después me propuse otras cosas, llegué al boxeo profesional; lo último que tenía en mente era convertirme en campeón mundial costara lo que me costara, y lo logré, ahora debo mantenerme, luchar y entrenar más fuerte cada día”, afirma.

Se burlaban de él

Rojas no olvida la primera vez que visitó un gimnasio de boxeo, el “Guy Rouck Chávez”, convertido hoy en su santuario, en el que se formó como boxeador profesional y donde la gente llena el escenario cada vez que pelea el llamado orgullo matagalpino. En ese lugar conoció a don Róger Rivas, uno de los entrenadores más veteranos a nivel nacional, un apasionado por el boxeo y que el sábado estuvo en la esquina del campeón, dirigiéndolo y ejecutando el plan de pelea con maestría.

“Empecé a entrenar con don Róger, a quien tenemos que darle un apoyo para reparar los sacos, entre otras cosas. Las primeras veces que asistía al gimnasio aportaba del dinero que me daban para ir a clases. Hubo una semana que dejé de asistir porque no tenía dinero; sin embargo, don Róger me mandó a decir que no había problema, que llegara a entrenar”, recuerda Rojas, quien además cuenta que superado sus temores en el colegio le tocó soportar las burlas, pero ahora en el gimnasio.

“A veces se me reían porque llegaba con unos pedazos de venda, pero no me importó, yo seguí. Ahora esos que se burlaban de mí me apoyan”.

Su familia, la clave

Todo el éxito que hoy tiene Rojas se debe en gran parte al apoyo que ha recibido de su familia. La fe de los suyos es inquebrantable.  Un ángel llamado Francisco Salguera, al cual le dicen “Neco”, tomó como hijo al pugilista y actualmente es quien lo apoya. “Mi papá adoptivo es mi principal apoyo en mi vida, en los estudios y en el boxeo; él vive en Estados Unidos, él me compra la comida, me ayuda con mis gastos y mis vitaminas”.

“Mi niñez fue dura por la pobreza, anduvimos alquilando casa, anduvimos rodando, que nos dieran posada; gracias a Dios ahora mi familia está mejor, mi mamá (Alicia Hernández) y hermanos están en una posición económica mejor”.

Actualmente la mamá de “El Gallito” se dedica al comercio, en Mulukukú, Río Blanco, explica Rojas “allí le va mejor. Alquila su casita, mi mamá vende relojes, collares, anillos de acero y le va bien”. Para garantizar su futuro, Rojas asegura que estudiará una carrera técnica de agronomía porque quiere llenarse de conocimientos. “En un futuro, después de ganar el título, deseo tener una mejor vida. Quiero unificar todos los títulos de la categoría 105 libras, hacer una historia como el mexicano Ricardo ‘El Finito’ López”. Esa es la meta del “Gallito”, convertido ahora en la figura deportiva de Matagalpa.

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