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Hubo un tiempo en que lo más temido de un equipo cubano de beisbol era su bateo en el “clutch”. Este es el término que se utiliza para graficar el bateo oportuno, el de aprovechamiento, una especialidad de los Marquetti, Capiró, Casanova, Muñoz, Gourriel, Kindelán, Linares, y otros “sacaclavos” que escribieron tantas historias. Recuerdo que Cuba nunca estaba liquidada, aun en las situaciones más adversas. Incluso un pitcher, Gaspar “El Curro” Pérez, dejado batear sorprendentemente, conectó el hit clave que derrotó a Estados Unidos y al zurdo Larry Osborne en el Mundial de 1969 en Santo Domingo.

Cuba siempre fabricaba la opción y le sacaba el máximo provecho con el estacazo oportuno. Lo clave fue siempre su bateo en el “clutch”. Precisamente lo que le faltó ayer frente al pitcheo de los Rays de Tampa, en una derrota por 4-1 que puede calificarse como decente, considerando que el equipo manejado por Víctor Mesa no mostró ningún probable superestrella, a diferencia de aquellos tiempos, cuando los scouts llenaban inútilmente sus libretas con los nombres de casi todo el line-up antillano.

Cuba trabada, los Rays sueltos -James Loney-

En el primer inning, entre el rugir de una multitud delirante que seguramente se sintió en el Mundo Mágico de Disney, con dos a bordo y solo un outs contra el zurdo Matt Moore, el cuarto bate cubano Saavedra y el quinto José García, se hundieron roleteando inocentemente; en el segundo, Yorisbel Gracial abrió con hit y fue sorprendido antes de boleto a Yunior Paumier, quien no pudo avanzar ni un centímetro; Alarcón y Saavedra fallaron en el tercero con corredor en primera y un out, y en el cuarto, José García inició con hit, y amaneció esperando que lo adelantaran. 

En cambio, el bateo de los Rays exhibió un estupendo funcionamiento con dos outs y bases limpias, contrariando los reportes de meteorología. Doble de Kiermaier en el segundo y hit impulsador de Loney adelantaron a los Rays 1-0, y en el cuarto, también con dos outs sin embasados, boleto a Jennings y jonrón de Loney frente al zurdo Liván Monielo, quien entró por el abridor Yosmani Torres, aumentaron 3-0, con una sencillez que provocaba escalofríos. Los de Tampa sabían golpear en el momento preciso, los bates cubanos, sin estar manejados por Gourriel o Kindelán, se derretían. 

Poniéndole sello al juego 

Los Rays, como factor de seguridad, agregaron otra carrera en el séptimo, con un boleto y dos hits seguidos. Con la pizarra en contra 4-0, el jonrón del cubano Rudy Reyes con las bases limpias en el cierre del noveno contra Alex Colomé, cuarto tirador de los Rays después de Moore, Ryan Webb y Xavier Cedeño, permitió escapar a la blanqueada, y el doblete de Juan Torrente fue el último testimonio ofensivo de Cuba, cuando ya Barack Obama, quien vio los primeros innings junto a Raúl Castro, estaba viajando hacia Argentina con otro tipo de agenda.

El equipo cubano, ganador inesperado de la Serie del Caribe del 2015, no se vio desarmado en su funcionamiento pese a la clara diferencia con Tampa, pero la falta de bateo en el “clutch”, su vieja y mortífera arma hoy extrañada, le impidió ser más competitivo.

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