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Tras haber naufragado en territorio mexicano, la Selección Nacional de Beisbol de Nicaragua regresó ayer al país, con pena y sin gloria, con mucho que decir, pero sin ganas de hablarlo.

Salieron del Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino tan rápido como pudieron, algunos hablaron con los medios, otros prefirieron guardar silencio.

Uno que otro salió por la puerta principal enfrentándose a los reflectores, mientras otros escogían salir por las puertas del costado, en un intento por no quedar cara a cara con las cámaras. 

Pocas sonrisas fueron vistas, había más rostros apagados que gestos de alegría. No era para menos, pues la actuación de los muchachos no fue la mejor, al contrario, se presentó un mal beisbol, se perdió por nocaut, y cuando se logró ganar, fue necesario sufrir hasta el final.

Ahí estaban los muchachos, como avergonzados de no haber podido lograr la clasificación, como incapaces de dar la cara tras no haber logrado el objetivo. ¡Tranquilos, muchachos! Hicieron lo que estaba a su alcance hacer.

"Me gustaría"

Marvin Benard, mánager de la Selección Nacional, fue de los que no rehuyó a los medios y habló con tanta disponibilidad como la ha hecho desde que tomó el mando del combinado nicaraguense.

Todo lo sufrido en Mexicali, México, el exjugador de los Gigantes de San Francisco lo considera un "fracaso" por "no haber ganado el torneo, pero aseguró sentirse contento por la experiencia adquirida.

De igual forma, mostró disponibilidad a seguir trabajando al frente de la Selección. "Me gustaría", contestó Benard a la pregunta de si estaría dispuesto a continuar con el proyecto que inició desde que empezó a entrenar con este grupo de peloteros.

Benard aseguró que si volviera a dirigir al equipo nicaraguense, "les exigiría más, les metería mas presión". Lo dijo como queriendo tener la oportunidad de ya tenerlos en un campo, ayudándoles a convertir en fortalezas las debilidades mostradas en México.

"Fue nervio"

Consultado sobre la actuación vacilante del picheo nicaragüense, Benard explicó que el accionar de los lanzadores "no fue por miedo, si no que fue nervio. Los pícheres del equipo están muy jóvenes", algo que aseguró es beneficioso desde la perspectiva de que estos jóvenes tiradores  agarraron experiencia, y eso les servirá para mejorar.

Con relación al bateo, el timonel expresó que una de las dificultades que vio a la ofensiva es que los bateadores "apuraron demasiado el turno, hizo falta disciplina en el cajón de bateo".

  • 2-2 fue el balance de la selección de beisbol en el Preclásico Mundial.

Sobre las dos derrotas ante los mexicanos, comentó no haberse sentido tan mal luego del primer juego, aunque esperaba ver mayor competencia en el segundo partido, pero "lastimosamente no sucedió".

Se mejorará

Una vez finalizado este torneo y estando en la vitrina pública las debilidades del beisbol pinolero, lo que queda es pensar en los futuros torneos, como los Juegos Centroamericanos de 2017, que se realizarán en Nicaragua, y en los que se buscará repetir la medalla de oro conseguida en el 2013 en San José, Costa Rica.

Debe mejorarse y pulir el talento de los jóvenes.

  • 11:50 de la mañana de ayer, la selección arribó a suelo pinolero.

"Del beisbol de Nicaragua se pueden esperar cosas positivas. Los muchachos van a aprender más y el nivel será más alto", manifestó Benard, seguramente teniendo en su cabeza la imagen de muchachos como Leonardo Crawford, Jonathan Loáisiga y Carlos González.

"No alcanzó"

Uno de los aspectos que más llamó la atención de las alineaciones mostradas por Nicaragua durante su participación en el Preclásico Mundial, fue la ausencia, en todos los partidos, del jardinero Ramón Flores, quien se no quiso hablar con los periodistas.

Sobre su caso, Benard indicó que  "solo había tres posiciones para jugar, y si ustedes ven los tres que estaban jugando, ahí hicieron bien su trabajo. No nos dio oportunidad de ponerlo a jugar. Desafortunadamente no alcanzó".

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