•   Asunción, Paraguay.  |
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  • AFP

Gianni Infantino se mostró confiado el lunes a favor de un Mundial Argentina-Uruguay en 2030, al iniciar en Paraguay su primera gira en Sudamérica como jefe de la FIFA, tras el escándalo de corrupción en el organismo rector del fútbol que golpeó con fuerza a la región.

"Es necesario que las reformas llevadas a cabo en la FIFA se apliquen a la Conmebol. La Conmebol ha hecho lo que debía hasta ahora", dijo Infantino en una rueda de prensa en la sede de la Conmebol.

Infantino, de 46 años, arribó a Asunción en la mañana de este lunes y se reunió con el presidente de Paraguay, Horacio Cartes, antes de continuar viaje hacia Uruguay, Bolivia y Colombia.

La Conmebol, integrada por diez federaciones, dio su apoyo unánime a la elección de Infantino en el Congreso de la Fifa del 26 de febrero, en sustitución de Joseph Blatter.

"Yo personalmente soy muy favorable (...) El 2030 es un año muy importante. Son 100 años del primer mundial. La historia se tiene que respetar", dijo en rueda de prensa en la sede de la Conmebol

A su lado, el nuevo titular de la Conmebol, Alejandro Domínguez, agregó con ironía: "El presidente (de la FIFA) no vota pero sabe que el mundial 2030 tiene que ser en Uruguay y Argentina", frase que Infantino respondió con sonrisas.

El nuevo mandamás del órgano rector del fútbol mundial advirtió sin embargo que la FIFA como organización habitualmente no está de acuerdo en la co-organización de los mundiales y que, en definitiva, serán las 209 federaciones socias las que decidirán la cuestión cuando llegue el momento.

  • El único Mundial organizado por dos países estuvo a cargo de Japón y Corea del Sur en 2002.

En la reunión con Cartes, el jefe de la FIFA estuvo acompañado de Domínguez y del brasileño Fernando José Macieira Sarney, vice presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol.

El presidente Cartes fue el máximo directivo del club Libertad de primera división del fútbol guaraní antes de asumir la jefatura de Estado en 2013.

"Yo creo que hay que aplaudir la gestión de Alejandro Domínguez a la cabeza de la Conmebol", declaró el nuevo jefe del fútbol mundial durante la rueda de prensa.

Tras su visita de un día a Paraguay, Infantino se trasladará a Montevideo, donde el martes se reunirá con la plana mayor del fútbol uruguayo y será recibido además por el presidente Tabaré Vázquez.

Infantino presenciará el martes el partido Uruguay-Perú por la sexta fecha de la clasificatoria al Mundial Rusia 2018, en la primera aparición en su país del delantero Luis Suárez después de haber cumplido una sanción de nueve fechas por morder al italiano Giorgio Chiellini en el Mundial-2014.

En Uruguay, la dirigencia de la Asociación Uruguaya expondrá el deseo de ese país de organizar la Copa del Mundo 2030 conjuntamente con Argentina.

Fútbol con Evo 

El miércoles, Infantino es esperado en Bolivia por la nueva cúpula de la Federación de fútbol de ese país, y donde tiene previsto jugar un partido el jueves contra un equipo liderado por el presidente Evo Morales, un conocido aficionado al fútbol.

"El equipo de Infantino vendrá con Cafú y (Fernando) Hierro, mientras que el de Evo Morales tendrá a varios futbolistas nacionales, de los que estuvieron en el Mundial de Estados Unidos en 1994", informó el presidente de la Federación Boliviana (FBF), Rolando López.

El partido entre los equipos de Infantino y Morales está previsto para la mañana del jueves en el estadio del club Aurora, en la región de Cochabamba, centro del país.

El mismo jueves, Infantino cerrará en Bogotá su primera visita a la región como titular de la FIFA, donde se reunirá con la dirigencia de la Federación cafetera y el presidente colombiano Juan Manuel Santos.

Duro golpe

La Conmebol, la confederación más pequeña de la FIFA con diez asociaciones, apoyó en bloque la elección de Infantino el 26 de febrero pasado durante el congreso que sustituyó a Joseph Blatter, en medio del escándalo de corrupción que conmocionó al fútbol mundial y golpeó duramente a Sudamérica.

Los paraguayos Nicolás Leoz y Juan Ángel Napout y el uruguayo Eugenio Figueredo, los tres antecesores de Domínguez, están procesados por el escándalo.

Leoz está bajo arresto domiciliario en Asunción, mientras que Figueredo está preso en un penal de Uruguay y Napout se encuentra en libertad bajo fianza en Estados Unidos.

A Figueredo, también ex vicepresidente de la FIFA, una jueza uruguaya lo acusó al procesarlo de recibir 50.000 dólares mensuales provenientes de empresas que comercializan derechos de televisión.

Además, ninguno de los jerarcas que estaban al frente de las federaciones de la Conmebol hasta 2013 permanecen en el cargo, la mayoría implicados en supuestos sobornos por derechos de televisión.

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