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Los pronósticos dejaron de serlo y se convirtieron en una realidad admirable. La expectativa era que Rodrigo Pereira y Juan Ignacio Ortiz debían ganar, y así fue. Los muchachos, raqueta en mano y bañados de entusiasmo, salieron a la cancha a demostrar por qué son considerados dos grandes prospectos del tenis nacional. A base de habilidad y bravura se impusieron a sus respectivos rivales, dejando claro su anhelo ferviente de conseguir el primer lugar y proyectando más sus jóvenes carreras, alzando vuelo hacia la cúspide de un deporte que sigue captando la atención de los aficionados.Rodrigo Pereira.

Pereira fue el primero de los dos en debutar en el Torneo de la Confederación Centroamericana de Tenis (Conteca 2016). Su rival fue el guatemalteco Christopher Herrera, quien rindió batalla, pero no pudo contra el ímpetu del nica, que ganó el primer set 6-0. Sin embargo, Herrera, empeñado en no ser derrotado, logró ganar 1-6 el segundo set. No obstante, el pinolero no estaba dispuesto a ser derrotado en su propia casa y se quedó con la victoria tras ganar 10-5 el segundo set. Pasó apuros, pero al final triunfó categóricamente.

Por su parte, Juan Ignacio Ortiz llegó a su desafío dispuesto a no dejar dudas de su calidad, y exhibiendo una variedad de recursos envidiables, derrotó sin misericordia al salvadoreño Andrés Carranza, quien no pudo resistir la ofensiva del nica. Tanto el primero como el segundo set los ganó Ortiz con amplia superioridad y con idéntico marcador de 6-0. No hubo necesidad de un tercer set. ¿Para qué? Ortiz ya se había lucido.

En proyección

Tanto Pereira como Ortiz son considerados las figuras más destacadas de la Selección de Nicaragua que está participando en el Conteca 2016. Ambos son catalogados como prospectos de gran calidad y cuyo talento está en constante evolución. Ellos saben lo que han logrado hasta hoy, están conscientes de que pueden ser mejores. Ambos sueñan con ser jugadores profesionales de tenis y convertirse en quienes hagan que los nicaragüenses empiecen a sentir pasión por el tenis. Ojalá lo logren.

Sobre cómo se enamoró del deporte blanco, Juan Ignacio Ortiz recuerda que de chiquito veía partidos de tenis con su abuelo paterno, un fiel admirador del grandioso Roger Federer. “Mi mamá jugaba tenis y constantemente me lanzaba retos. Me decía que yo no era capaz de ganarle. Y eso fue cierto hasta que cumplí 12 años, cuando por fin empecé a ganarle. Eso me ayudó a jugar mejor en los torneos internacionales”, cuenta el muchacho, como introduciéndose en el baúl de los recuerdos.

Dejando el pasado, vuelve al presente y piensa en el futuro. “Quisiera jugar tenis en la universidad y luego convertirme en un jugador profesional”, manifiesta, para luego añadir que antes no era “un buen jugador”, pero que gracias a su coach, el argentino Horacio Omar Caroleo, ha logrado mejorar.

Sobre el futuro del tenis en el terruño, Ortiz considera que lo que “Nicaragua necesita para ser una nación a la que verdaderamente le apasione el tenis, es tener un jugador profesional muy bueno, y por supuesto que yo aspiro a serlo, dice el jovencito que está en el puesto 1900 del mundo.

Por su lado, Rodrigo Pereira, que considera “un gran honor representar a Nicaragua”, tenía tan solo siete años cuando empezó a jugar tenis y fue a los diez cuando inició sus participaciones en torneos nacionales.

Él considera que todo lo que ha logrado en su corta, pero creciente carrera como tenista, se lo debe al apoyo incondicional de sus padres y a las enseñanzas de su coach, el argentino Caroleo.

Pereira cree que para lograr que el tenis se proyecte de mejor manera en Nicaragua, “se necesita fomentar más dicho deporte en el país,  que la gente se dé cuenta que en el país se está jugando este deporte”, comenta el dueño del puesto 1,500 del mundo.

Son jóvenes todavía y tienen las habilidades, la bravura y los recursos para seguir construyendo sus carreras. Las posibilidades son muchas, todo dependerá de su disciplina y esfuerzo.

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