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El día que Everth Cabrera iba a debutar con los Tiburones de Granada en el Campeonato de Primera División Germán Pomares Ordoñez, el muchacho originario de Nandaime, llegó al Estadio Roque Tadeo Zavala en el tiempo indicado. Se vistió con el uniforme rojo y blanco del conjunto granadino y salió al terreno, que previamente había sido preparado para su retorno al beisbol casero, a realizar sus primeros ejercicios de calentamiento.

El ex jugador de los Padres de San Diego y los Orioles de Baltimore conversó amenamente con sus compañeros, y en una muestra de notable sencillez, accedió con amabilidad a tomarse fotografías con los aficionados. 

En los minutos previos al juego, los peloteros del Granada se bolearon unos con otros. Ahí estaba Cabrera lanzándose la pelota con el veterano Eddy Talavera. Lucía enfocado y en momentos casi fugases levantaba la mirada hacia las tribunas, mirando apenas como la gente llegaba para verlo jugar. 

Fue emotivo

“Recibamos con un fuerte aplauso al ex big leaguer Everth Cabrera”, dijo el anunciador, provocando las palmas, los gritos y los silbidos del público, que acogió emotivamente al muchacho que busca salir del oscuro pozo de las adicciones. Antes de que los Tiburones se tendieran en el terreno, Cabrera regaló  pelotas a los aficionados, quienes como hormiga se reunían en el punto donde creían caería la pelota. 

Luego, Bayardo Dávila, mánager del conjunto granadino, reunió a todos sus muchachos antes de salir al campo, en medio de todos ellos estaba Cabrera, a quien el resto del equipo golpeó con palmadas de ánimo. Todos corrieron a sus posiciones. Everth se persignó antes de entrar al campo.

Inicio para el olvido

Tras el grito particular del árbitro principal, inició el juego. Cabrera, que se destacó en el short stop durante su estadía en el beisbol organizado, estaba en la segunda base, una posición no extraña para él. En el propio primer episodio participó en la realización de un doble play.

Luego, ya a la ofensiva, se paró en el cajón de bateo dispuesto a debutar con un imparable, pero el veterano Diego Sandino lo ponchó. Así comenzó la noche para el nandaimeño. 

Llegó su segundo turno al bate, la expectativa de verlo conectar un imparable aún permanecía. Pero Sandino no estaba dispuesto a permitírselo. Chocó la bola y apenas salió una línea débil al infield. Las cosas no iban bien para el muchacho, que en su tercer turno tampoco pudo hacer una buena conexión. A su mal momento ofensivo le sumó dos errores a la defensiva. ¡Qué mal inicio! 

Hizo erupción

En el sexto episodio volvió Cabrera al cajón de bateo. Iba de 3-0. La expectativa de verlo conectar de hit poco a poco se había extinguido. Sin embargo, recuperó la inspiración y la fuerza y mandó la bola a lo profundo del jardín central, llegando hasta la segunda base y empujando tres carreras. Estalló el estadio con el bullicio del público.

Para completar su reivindicación, con su equipo abajo en el marcador 10-9, Cabrera conectó otro doble por el jardín derecho con las bases llenas, empujando tres carreras más, dándole vuelta al marcador 12-10. En ese mismo episodio anotó la número 13 y su equipo finalmente se impuso 14-11 sobre el Carazo. Cabrera pasó de villano a héroe. Tras un mal inicio, Everth se escapó de los brazos de la frustración, para refugiarse en el abrazo de la consagración.

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