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Tres juegos separaron en el 2015 a los Cachorros de Chicago, ganadores de 97 juegos y tercer lugar en el Centro de la Liga Nacional, de los líderes Cardenales de San Luis, que registraron 100 triunfos. Entre ellos se instalaron los Piratas, ganadores de 98. Los tres mejores equipos del viejo circuito en la misma división y todos avanzando a la postemporada. Interesante y llamativo.

Evitando perder a Dexter Flower, casi instalado en Baltimore, los Cachorros sacaron de los Cardenales, sus fieros adversarios, al ganador de 13 juegos John Lackey y al bateador de 25 años en pleno ascenso, Jason Heyward, quien disparó 160 cohetes, incluyendo 13 jonrones, empujando 60 carreras y robando 23 bases. ¿Será eso un robo de botín? Como siempre, el tiempo lo dirá. El objetivo de conseguir a Heyward era reemplazar a Flower, quien finalmente, permaneció en el equipo caracterizado por su enorme agresividad, con Kris Bryant, el Novato del Año, de 23 años, que se voló la cerca 26 veces remolcando 99 carreras, Antony Rizzo (31 HR y 101 CE), el chavalo de 22 años Kyle Schwarber (16 HR y 43 CE en solo 69 juegos), Jorge Soler, el agregado de Ben Zobrist y el aporte de Adison Russell.

Fue en 1908 –traten de acordarse- que los Cachorros ganaron por última vez un título de Serie Mundial, y desde 1945 no meten sus narices en un Clásico, un ayuno de 70 años que casi fue roto en el 2015, pero fueron barridos por los Mets, en lo que los supersticiosos, que yo creía ya no existían, consideran la larga continuación de “la maldición de la cabra”, cuando Billy Sianis dijo al salir del Wrigley Field con el animal, ambos expulsados, “nunca volverán a ganar una Serie Mundial”.

Cardenales siempre amenazantes

Este puede ser el gran año de los Cachorros, tan esperado como el de los Medias Rojas en el 2004. Su pitcheo, con una rotación encabezada por el ganador de 22 juegos, con 1.77 en efectividad, Jake Arrieta, y completada por Jon Lester, John Lackey, Jason Hammel y Kyle Hendricks, con el salvador de 30 juegos y 1.67 en carreras limpias, es lo suficientemente confiable para el manager Joe Maddon, con Héctor Rondón funcionando como cerrador.

  • 100 son las victorias de los Cardenales, la más alta cifra en las Mayores durante el 2015. Los Piratas con 98 y los Cachorros con 97, los siguieron.

El reto es mayúsculo. Los Cardenales han sido expertos en sobrevivir a “amputaciones” y piensan hacerlo nuevamente sin Heyward y Lackey. El artillero Matt Carpenter es la gran figura ofensiva con 28 jonrones, 84 impusadas, 104 anotadas y 44 dobles. ¿Será capaz de cabalgar sobre esas cifras en el 2016? El regreso a tiempo completo de Adam Wainwright, un derecho de 34 años, dos veces ganador de 20 y dos de 19, restaurado después de una operación, con el soporte de Carlos Martínez –ojo con él-, Michael Wacha, Mike Leake, reemplazo de Lackey, y Jaime García, y la jefatura en el bullpen de Trevor Rosenthal, un salvador de 48 juegos, es un factor de tranquilidad para el manager Mike Matheny.

La lesión de Johnny Peralta afecta en el inicio. Los Piratas deben ser tomados en serio aun con las salidas de Pedro Álvarez, A. J. Burnett, el excelente intermedista Neil Waker, Antonio Bastardo y Joe Blanton. Ellos cuentan ahora con Jon Niese, Ryan Vogelsong y Juan Nicasio, tres brazos que deben ayudar, aunque no son diagnosticados como ganadores de 98 juegos como en el 2015. Los otros dos equipos en la división, Cerveceros y Rojos, se ven pequeños. El pitcheo de Milwaukee parece de Triple A, y al bate, Chris Carter y Ryan Braún son sus mejores armas, en tanto Cincinnati, sin la escopeta de Chapman, tiene a Joey Votto, su gran figura, esperando mucho del tirador Anthony DeSclafani y del relevista J. J. Hoover, confiando en la mejoría para embasarse de Billy Hamilton.

Ese pitcheo de los Mets -Chicago puede dar pelea-

En el Este, los Mets, con su poderosa rotación, mostrando como líder a Jacob DeGrom, respaldado por Matt Harvey, Noah Syndergaard, el zurdo Steven Matz y el veterano Bartolo Colón, con Jeurys Family (43 rescates y 1.85) y Addison Reed en el bullpen, defienden el banderín tratando de aprovechar el bateo de Yoenis Céspedes, Michael Conforto, Neil Walker, David Wright y Lucas Duda. Cierto, los Nacionales se ven amenazantes con otro staff lo necesariamente consistente: Max Scherzer debe arañar las 20 victorias o superarlas después de su reducción a 14, mientras Stephen Strasburgh, Gio González, Tanner Roak y Joe Ross, tratarán de avanzar en cada apertura hacia el bullpen que jefea Jonathan Pappelbon.

  • 2.94 fue la efectividad del staff de San Luis, la mejor del 2015, pese a completar solo un juego, confeccionando 15 blanqueos.

El fuego de Bryan Harper, el agregado de Daniel Murphy, más Antony Rendón, Jason Werth, Ben Revere y Ryan Zimmerman, parecen asegurar una fuerte ofensiva al timonel Dusty Baker. No se ve a los Bravos con grandes pretensiones, pese al bateo de Freddie Freman, no muy ruidoso en el 2015, el brazo de Julio Teheran (11-8 y 4.04) y el relevista Jason Grilli, salvador de 36 juegos, en tanto, los Marlins, aún con el impacto que provocan Giancarlo Stanton con su bate, el brazo del cubano José Fernández y la agilidad de Dee Gordon, no son confiables, y tampoco los Filis, en reconstrucción después de solo 63 triunfos el año pasado. No bastan las proyecciones del derecho de 22 años Aaron Nola y los bates de Ryan Howard y Maikel Franco para salir del hoyo.

Se puede vivir sin Greinke

Los Dodgers entran a la defensa de su liderazgo en el Oeste de la Nacional, sin Zack Greinke, ganador de 19 juegos, con 1.66 en carreras limpias, ahora brazo número uno de Arizona, un rival tan peligroso como los Gigantes. A simple vista, podría ser la división más difícil de vaticinar. El segunda base Howie Kendrick fue otra pérdida significativa para los Dodgers. Si el fabuloso zurdo Clayton Kershaw supera ampliamente la cifra de 16 victorias y el recién llegado Kenta Maeda proporciona más de 10, pendientes del aporte de Scott Kazmir, los Dodgers pueden compensar parcialmente la ausencia de Greinke. 

  • 187 es la cantidad de jonrones de los Dodgers, superando por uno a los Rockies de Colorado. Eso sí, los Rockies empujaron 680 carreras.

Al bate, Adrián González es una posibilidad de 30 jonrones y 100 remolques, en tanto Carl Crawford, sale del banco con su salario de 20 millones para cubrir al lesionado Andre Ethier. Joc Pederson y Yasiel Puig completan los bosques. ¿Qué tanto podrá crecer Arizona con las firmas de Zack Greinke y Shelby Miller, como agregados en la rotación del ganador de 14 juegos Rubby De la Rosa, Patrick Corbin y Robbie Ray? Recuerden que Arizona tiene al superastro Paul Goldschmidt, bateador de 33 jonrones, 110 empujadas y 103 anotadas. Van a mejorar, pero sin alcanzar la estatura de los Gigantes, con Madison Bumgarner, los adquiridos Johnny Cueto y Jeff Samardzija, y los viejos pilares Matt Cain y Jake Peavy, con Santiago Castillo esperando señas en el bullpen. Ningún lamento por la salida hace un año de Pablo Sandoval. Ahí están Buster Posey, Brandon Crawford, Brandon Belt, Matt Duffy y Hunter Pence, para empujar al equipo de San Francisco amargándole la vida a los Dodgers. Los Rockies, sin un ganador de 10 juegos, pero con los cañones de Nelson Arenado y Carlos González, y los Padres, esperando que el esfuerzo monticular de James Shields, Tyso Ross y Andrw Cashner funcione pese a un line-up sin profundidad, parecen condenados a permanecer fuera de competencia.

Mets, Cachorros y Dodgers saltan anticipadamente como favoritos en las tres divisiones, y veo a Cardenales y Nacionales dejando a un lado a los Gigantes entre los “comodines”. Seis meses después, estas consideraciones han sido olvidadas.

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