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La derrota frente al Real Madrid no es algo trágico, pero golpea. Esencialmente por el  momento y la forma, con un cierre de juego próximo a lo tenebroso para el equipo azulgrana, nada que ver con lo visto hasta el 1-0. Así que, aunque el Barcelona no llora, sus gemidos se escuchan. Piqué no se escondió: “Espero que este tropezón no provoque un bajón de voltaje”. El temor está ahí, danzando –no siniestramente- frente al silencioso y aturdido vestidor del Barcelona, con el fieramente mordedor Atlético de Madrid esperándolo mañana en los cuartos de final en la Champions.

Las huellas están frescas 

La pérdida de confianza afecta, y aunque Luis Enrique ha dicho no esperar que eso ocurra, afirmando que la derrota corta racha es algo olvidado, no es cierto. Todo accidente deja huellas, y siendo el Atlético de Simeone un equipo realmente mordedor atrás, con mejor manejo en el arte de la defensa que el Real, el partido de mañana en el Nou Camp, pese a las dos victorias azulgranas sobre el Atlético por 2-1 en la Liga, podría ser un tour por los círculos del infierno para los catalanes.  

  • 39 juegos sin perder acumulaba el Barcelona antes de sucumbir al Real Madrid.

No se vio al Messi, que brilló frente a Bolivia en La Paz con la Selección de Argentina, porque obviamente, el Real Madrid plantea otra exigencia, y las metidas de pelotas entre líneas fueron cortadas por zagueros más astutos y más firmes, que difícilmente le concedieron espacios por el centro, así sacarán un buen provecho de esa concentración de atención, Suárez y Neymar por las bandas. El Barsa ha logrado jugar bien sin Messi, pero con el argentino en el campo, cuando es apretado, se desconecta adelante. Careciendo de enlace con Messi, el tridente de Luis Enrique se quebró.

Ahora las dudas aparecen 

Ha sido tan fuerte el golpe emocional al Barsa, que la ventaja de seis y siete puntos en la Liga se ve estrecha, pese a que los tres equipos tienen un cierre parecido. ¿Cómo fue posible no hacer rentable ese primer tiempo de dominio casi absoluto, con el equipo de Zidane replegado? Raro, porque esa es la especialidad del equipo azulgrana. ¡Ah, si Suárez no perdona con el pase horizontal de Neymar! Pero malogró la oportunidad, en cambio el Real supo reaccionar con destreza, entereza y bravura para forzar el empate, y seguir presionando con un hombre menos. Un Barsa irreconocible, se estrelló contra la montaña de dificultades que planteó el Real.

¿Qué podemos esperar del Barsa frente al Atlético de Madrid mañana en el Nou Camp y el próximo miércoles 13 en el Calderón? Es lo que quisiera saber, pero se trata de una gigantesca intriga. Lápiz en mano, Simeone, que no se perdió jugada del sábado, ha estado trabajando en el pizarrón, aplicando variantes. No son estas horas de calma para un Barsa que no llora, pero gime recordando su impotencia de recta final frente al equipo merengue.

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