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Todo lo realmente importante está resuelto en el Oeste de la NBA, excepto lo más ruidoso, la persecución de la marca de 72 victorias establecida en 1996 por aquellos fantásticos Bulls de Michael Jordan.

El triunfo de los Warriors sobre los Spurs en el Oracle Center por 112-101 dejó en claro lo realmente importante, como es la conquista del título de la Conferencia, convirtiéndose en el segundo equipo ganador de 70 juegos en la historia de la NBA, asegurando jugar en casa la mayor parte del tiempo durante los playoffs.  Con ese resultado, la olla de presión en la que hervían posibles complicaciones para los Warriors de haber perdido, quedando expuestos a un empate con los Spurs, al riesgo de ser desplazados de la cima por los resultados de la serie entre ellos, y olvidarse de tumbar la marca, fue quebrada. Una vez más el accionar de la figura cumbre, Stephen Curry, que marcó 27 puntos, realizó 9 asistencias y atrapó 5 rebotes, fue decisivo.

LA TENTACIÓN DE LA MARCA

Frente al cierre de temporada, dos juegos con Memphis, el quinto equipo de la Conferencia y obviamente un difícil rival, y uno posiblemente tenebroso con los Spurs en San Antonio el domingo, el técnico Kerr, con la jefatura de Conferencia en el bolsillo, podría dosificar los esfuerzos de sus hombres en las puertas de los terriblemente exigentes playoffs, pero ¿y la tentación de buscar la marca?

Como técnico, Kerr sabe que eso sería parte llamativa de su currículo, permitiéndole entrar en cierto tipo de comparación parcial con Phil Jackson, lo cual debe ejercer una gran atracción en él, porque como jugador, igual que el “as” Michael Jordan, participó en los 82 juegos de esos Bulls ganadores de 72 juegos. Ser parte de aquella historia, y también de una nueva marca en el rol de manejador de estos Warriors, lo está obligando a colocar a un lado la prudencia y lo necesario, para evitar el desgaste en la maquinaria muscular de su tropa.

EL RETO ESTÁ AHÍ

El duelo Warriors-Spurs enfrentó por vez primera a dos ganadores de 65 o más juegos, con los de San Antonio, pretendiendo forzar un empate en 70 triunfos, en caso de cerrar espectacularmente con racha de 5 triunfos, confiando en que los de Golden State perdieran una de las dos batallas con Memphis. No fue posible. Con LaMarcus Aldridge y Danny Green reducidos, el esfuerzo de 23 puntos de Kawhi Leonard no fue suficiente. Los Warriors tomaron ventaja de 12 puntos en la mitad del recorrido y agregaron 6 con dominio 35-29 en el tercer cuarto, sobreviviendo sin angustia al empuje final de los Spurs, imponiéndose 32-25 en el último período.

Aun venciendo hoy a Memphis, lo clave para los Warriors en la persecución de la marca es el enfrentamiento de mañana en San Antonio con los Spurs, que no han sido vencidos en casa a lo largo de toda la temporada. ¿Serán capaces los Warriors? El reto está ahí, danzando siniestramente.

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