•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Luis Enrique fue visto rezando arrodillado en la Iglesia de la Sagrada Familia al amanecer de hoy. No había podido dormir después de haber visto a su equipo nuevamente inutilizado en Anoeta, derrotado por ese valiente Real Sociedad 1-0, escuchando las pisadas amenazantes del Atlético y el Real Madrid, a solo tres y cuatro puntos, respectivamente.

Seguramente el técnico se preguntaba: ¿Qué se hicieron las ventajas de 9 y 10Lionel Messi. puntos que hasta hace dos jornadas mostraba el Barsa sobre el Atlético y el Real Madrid, haciendo pensar que la Liga estaba liquidada? Además su tropa lucía inspirada e imparable atravesando una racha de 39 juegos sin perder. Nada que ver con ese equipo deshilachado, lento, sin poder ejercer verdadera presión y sin ideas claras, pese a tener el balón la mayor parte del tiempo.

Ese "maldito estadio"

Anulado en todas sus intenciones en “el maldito” estadio, que no lo ve ganar desde el 2007, un equipo azulgrana, oscurecido por la inutilidad, fue vencido por un cabezazo magistral de Oyarzabal en el minuto 4, es decir con tiempo suficiente para borrar esa diferencia y hacer girar las cifras, de haber visto a un mejor Barsa, no el equipo de perezoso accionar, sin atreverse a pisar el acelerador por la falta de precisión en las entregas, sin destreza para los desmarques y las penetraciones rápidas, con casi todas sus pretensiones ofensivas captadas previamente, y víctima de la presión sostenida por el excedente de agallas, de este Real Sociedad que supo desactivar por largos ratos a Messi y Neymar, y que tampoco permitió que Iniesta, Jordi y Rakitic mostraran algo de brillo cuando ingresaron.

Esa derrota, combinada con el fácil y rotundo triunfo del Real Madrid contra el Eibar por 4-0 con goles de James, Lucas, Cristiano y Jesé, y la victoria del Atlético de Madrid sobre el Espa-nyol, remontando un 0-1 con goles de Fernando Torres, Griezmann y Koke, recorta drásticamente la ventaja del Barsa en la cima. Ahora el Atlético se ha aproximado retadoramente a tres puntos y el Real a cuatro, complicando enormemente el cierre de la Liga con el suspenso saliendo de los escombros y cobrando vida, con esa sonrisa siniestra del “Joker” de Batman.

Unequipo golpeado

La derrota en el Clásico mantiene golpeado al Barsa, más allá del difícil triunfo sobre el Atlético en la Champions, aprovechando la ventaja numérica facilitada por la imprudencia de Torres. Incluso en esa victoria “a regañadientes” el equipo no ha sido una aproximación de lo que llegó a ser. Ayer, ni Messi supererrático en el primer tiempo, como si estuviera pensando en el lío de los “Papeles de Panamá”, ni Neymar, ni Busquets, proporcionaron claridad; Munir y Arda se perdieron, Iniesta entró sin lámpara y Rakitic tardó en calentarse. Era un Barsa inexpresivo, disfuncional, desorientado, con el balón pero sin saber qué hacer con él. Un equipo cualquiera tratando de remar contra la corriente.

Con la Liga en peligro, amenazado seriamente en la Champions, pendiente el duelo cumbre en la Copa del Rey y preguntándose ¿qué se hizo Messi?, el Barsa debe sentirse acostado en el filo de la cuchilla con un escalofrío en la espalda. El equipo maravilla se ha esfumado y eso explica por qué Luis Enrique está rezando por el futuro inmediato en la Iglesia La Sagrada Familia, uno de los monumentos de Barcelona, “marca” Gaudí. Sin embargo, debe estar consciente que en casos como este no basta rezar; hacen falta muchas cosas para el enderezamiento necesario.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus