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En ningún momento, ni siquiera en el más fantasioso, el derecho de los Dodgers de 26 años Ross Stripling pensó que en su debut en Grandes Ligas contra una batería como la de los Gigantes, se aproximaría a un juego sin hit ni carrera. Casi lo logra. Entró al octavo inning y sacó el primer out, antes de ser retirado del juego por un boleto, su cuarto del juego. Un jonrón de Trevor Brown frente al relevista Chris Hatcher empató la pizarra 2-2 y lo dejó fuera de la decisión, obligándolo a cargar con una carrera limpia. Pero quedó una gran impresión que no se ha desvanecido.Nolan Ryan.

Un no hitter improbable se dice antojadizamente en casos como este. Pero, ¿cuándo alguno de nosotros al entrar al parque sospecha que va a ser testigo de un doble cero? Posiblemente solo era viable con Bob Feller, Sandy Koufax, Nolan Ryan y Randy Johnson. Consideremos que tres auténticas fieras de la colina, ganadores de 300 juegos y 15 premios Cy Young como Steve Carlton, Roger Clemens y Greg Maddux nunca alcanzaron la proeza. Deben mirar con cierta envidia a improbables tiradores de no hitters.

OTRA VEZ, IMPOSIBLE

El 23 de junio de 1917 ocurrió algo asombroso. Ernie Shore, de los Medias Rojas, con 26 años, cuarto abridor detrás de Babe Ruth, Carl Mays y Dutch Leonard, construyó un juego perfecto enfrentando a solo 26 bateadores y sacando 27 outs. ¿Cómo fue posible eso? Babe Ruth abrió contra los Senadores de Washington y boleó al primer bateador del juego, Ray Morgan. Molesto por considerarse afectado, Ruth se volcó sobre el árbitro Brick Owens protestando tan bruscamente que fue expulsado. El mánager Jack Barry llamó a Shore para que entrara en acción. Morgan salió al robo de segunda y fue liquidado por un gran tiro del cátcher Chester Thomas. A continuación, Shore sacó 26 outs consecutivos dejando para el futuro un reto casi imposible, venir en relevo a tirar un no hitter, y perfecto. O mejor dicho, más que perfecto.

NO, NO PUEDE SER

Si hay superpitcheres que no lo consiguieron, ¡cómo impacta ver a alguien construir dos consecutivos! Exactamente eso fue lo que hizo Johnny Vander Meer, en1938, lanzando para los Rojos de Cincinnati contra los Cachorros de Chicago. En 1936, el zurdo de 21 años había sido pitcher del año en las menores con 295 ponches. Los Rojos lo llamaron en 1937, pero su balance de 3-5 y la modesta efectividad de 3.86 no permitieron entusiasmarse mucho. En ruta hacia una temporada de 15 victorias en 1938, Vander Meer venció a los Bravos de Boston 3-0 con un pitcheo sin hits el 11 de junio. Cuatro días después, el 15, contra los Dodgers, Vander Meer logró otro “estrangulamiento” sin permitir hits, 6 por 0. Uno se pregunta todavía aturdido: ¿Volverá el beisbol a ser estremecido por un pitcher de dos no hitters seguidos?

UN LAMPARAZO

Alva Holloman sería un donnadie de no ser por aquella faena inspiracional realizada el 6 de mayo de 1953, cuando lanzando para los Carmelitas de San Luis “tejió” un no hitter contra los Atléticos de Filadelfia 6 por 0. Fue en su primera apertura como big leaguer, único caso hasta hoy. Previamente, “Bobo” Holloman había trabajado en cuatro relevos sufriendo una derrota cuando el mánager Marty Marion le entregó la pelota para abrir ese juego ante solo 2,407 aficionados. Holloman cerró con balance de 3-7 y 5.23 en efectividad, cifras en correspondencia con su salario de 7,500 dólares. No volvió a tirar en las Mayores. El único juego completo de su carrera fue ese “lamparazo” que lo inmortalizó.

SÚBITO CRECIMIENTO

En 1991, el zurdo venezolano Wilson Álvarez tenía 21 años y seguramente había sido impresionado por el juego perfecto de Denis Martínez contra los Dodgers --faena que también debe ser incluida entre las improbables--, mientras esperaba otro llamado de los Rangers de Texas. ¿Quién iba a decirle que sería firmante del próximo no hitter, aunque lanzando para otro equipo? El 24 de julio, Álvarez debutó con los Rangers y no pudo sacar a ninguno de los cinco bateadores de Toronto que enfrentó. Fue cambiado a los Medias Blancas y en su segundo inicio, el 11 de agosto, trabajó un no hitter contra los Orioles 7 por 0. Un día antes había sido sacado del Birmingham en Triple A. Álvarez ponchó a siete y caminó a cinco en lo que fue el quinto no hitter de la temporada en ese 1991.

CONTRA EL “MONSTRUO”

El dominicano José Jiménez, de 26 años, probablemente se sentía en el laberinto con el Minotauro, cuando enfrentó desde la colina de los Cardenales a Randy Johnson de los Cascabeles de Arizona, el 25 de junio de 1999. En el noveno inning, la pizarra estaba 0-0 con Jiménez manteniendo sin hit a un line-up que presentaba a Matt Williams, Luis González, Steve Finley, Jay Bell y Travis Lee. Dos bases por bolas de Johnson y un hit impulsador de David Howard establecieron la diferencia 1-0. Jiménez, que perdió 14 juegos y solo ganó 5 ese año, súbitamente engrandecido, cerró el juego dominando a Tony Womack. Los Cardenales lo cambiaron a Colorado al finalizar la temporada.

¿DE DÓNDE SALIÓ?

El 9 de mayo del 2010, todos queríamos saber ¿quién era Dallas Braden? Un pitcher que no había podido completar juego a lo largo de 52 aperturas, con un registro de 17-23, oculto en el staff de los Atléticos de Oakland, no era el potencial forjador de un juego perfecto. Pero, frente a la batería de Tampa que incluía a Jason Bartlett, Carl Crawford, Evan Longoria, Carlos Peña, B. J. Upton y Willy Aybar, sorprendentemente como suele suceder en casos como este, el zurdo Braden, de 27 años, no permitió enemigos circulando en las bases y con pitcheo de 6 ponches sacó 27 outs seguidos, garantizando una victoria por 4-0. ¡Wow! Pueden creerlo.

EL MAYOR ASOMBRO

¿Qué fue para Don Larsen subir a la colina del Yanqui Stadium aquel 8 de octubre de 1956 para retar a los Dodgers? Simplemente todo. Si alguna vez existió un pelotero capaz de concentrar “su grandeza” en un solo juego, ese fue Don Larsen. No necesitó hacer “algo más” en su discreta trayectoria. En ruta hacia una misión considerada imposible para él, liquidar sin hit 2-0 a los Dodgers en una Serie Mundial, único caso, Larsen utilizó 97 lanzamientos y solo llevó a tres bolas malas a Pee Wee Reese en el primer inning. No busquen otro hecho meritorio de Larsen en una carrera carcomida por la mediocridad. Él no necesita más para vivir por siempre entre los recuerdos impactantes del beisbol.

OTROS CASOS

Bud Smith, de los Cardenales en el 2001, y Aníbal Sánchez, de los Marlins, en el 2006, fueron tiradores novatos en conseguir no hitters, antes del impacto provocado por el joven Clay Buchholz en septiembre del 2007. No se puede cerrar sin mencionar a Jim Maloney, de los Rojos. Él había lanzado 10 innings sin hit contra los Mets el 14 de junio de 1965, hasta que un jonrón de Johnny Lewis abriendo el inning 11 lo empujó a una dolorosa derrota; luego el 19 de agosto, volvió a tirar 10 innings sin hit contra los Cachorros y Larry Jackson ganando 1-0, aprovechando un jonrón de Leo Cárdenas. ¿Se imaginan dos trabajos de 10 innings sin hit ni carrera en la misma temporada? Fantástico. No podemos dejar en el baúl los 12 innings perfectos de Havey Haddix desde la colina de los Piratas contra los Bravos, el 12 de mayo de 1959. Un error de Don Hoak sobre batazo de Félix Mantilla en el inning 13, abrió las puertas para que un trancazo de Joe Addock decidiera la batalla, derrotando a Haddix.

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