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Con el aturdimiento provocado por esa derrota 1-0, en Barcelona deberían estar preparados para lo peor, y es que el equipo azulgrana, tan pontificado, no despierte, siga dormido, atrapado por la pereza, como fue visto frente al Real Sociedad en Anoeta. Las imágenes permanecen en pantalla: los del Barsa eran once estatuas. Esperaban que las pelotas se extendieran hasta ellos sin percatarse que los hombres de Eusebio Sacristán estaban siempre en movimiento, listos para interceptar anticipando. Esa lentitud del equipo de Luis Enrique y su falta de ideas con la pelota en su poder, lo condenó frente a esa muralla defensiva de extraordinaria habilidad para cortar conexiones, ahogar a Messi y mantener deambulando a Neymar. ¿En qué momento el Barsa mostró lucidez en sus pensamientos? Solo en algunos, aislados por cierto, con tres o cuatro oportunidades de concretar en el segundo tiempo, sin poder alcanzar siquiera el empate.A MESSI SE LE HA NEGADO EL GOL 500 DE SU CARRERA.

PROYECCIÓN HASTA TRES CUARTOS

Pese a disponer de dos hombres bien abiertos junto a las rayas que facilitaban las entregas largas, el equipo careció de proyección. Su límite fueron los tres cuartos de cancha. En ningún momento aquellas veloces triangulaciones y peligrosos desbordes que se vieron contra el Atlético. Quizás porque no se disponía de la ventaja de un hombre más. La Real Sociedad supo cerrarse con siete hombres atrás, en tanto el Barsa no encontraba forma de escapar a los rebotes en esa pared.

Disparos e intentos de entregas tanto rasantes como aéreas, rebotaban. No había hueco que no estuviera bien cubierto por los hombres de la Real Sociedad, siempre despiertos, ágiles, sin decrecer en intensidad.

La quietud nunca ha sido compañera del Barcelona, afectado además por las entregas previsibles y no poder prevalecer en la búsqueda de recuperación de balones, por no poder aplicar la presión necesaria. La inutilidad tiene varios rostros. No se ha visto progresión garantizada desde atrás. Aquel Puyol era un emisario de la urgencia por conseguir proyecciones, y no se diga los laterales con rapidez y seguridad para llegar arriba desequilibrando. Pero el sábado, el Barsa se vio perezoso, como si las piernas de sus hombres pesaran una tonelada. Cercado Messi y sin precisión en sus trazos, inutilizado Arda y desorientado Munir, se pensó que el ingreso de Iniesta transformaría la dinámica. Se hizo sentir Andrés, pero no consiguió la incidencia deseada. El bloqueo de la Real Sociedad seguía funcionando mientras el tiempo se agotaba, hasta que cayó el telón.

¿QUÉ LE ESPERA?

El Barsa enfrenta el miércoles al Atlético sin Fernando Torres, en un duelo a muerte por la permanencia en la Champions. Perder 0-1 en El Calderón condena a la tropa de Luis Enrique. El próximo fin de semana se mide con el Valencia en la Liga, en tanto el Atlético va contra el Granada y el Real Madrid le hará frente al Getafe. Después de solo obtener un punto en sus últimos tres juegos, el 2-2 con el Villareal, este Barcelona necesita de un “exorcista” para evitar mayor recorte. Sobrevivir en la Champions con un empate o con victoria, sería estimulante en un momento tan aciago para regresar a pelear en la Liga. El Atlético será el examinador.

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