Alejandro Sánchez S.
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Tres puntos de diferencia sobre el Atlético y cuatro sobre el Real Madrid deben ser como una botella de agua para atravesar el desierto de Sahara para el Barcelona, que pasó de presumir hasta diez unidades respecto a su más cercano seguidor, a sentirse al borde de un precipicio.

Con una eliminatoria de Champions a la vuelta de la esquina, contra el rival que lo acecha en la Liga y los antecedentes de haberlo eliminado de la competición europea en 2014 y arrebatarle el título liguero en ese mismo año, en Barcelona suenan las alarmas, en la institución deben hacerlo discretamente, pero la luz roja se activó.

El discurso casi político de los jugadores culés y el entrenador Luis Enrique no se lo cree casi nadie: “No hay presión y no sentimos desgaste”. Después de un inicio de temporada de ensueños es normal que las pilas se agoten, ni Messi, a quien muchos ven como un extraterrestre, es capaz de aguantar un ritmo tan intenso.

Es normal un bajón a estas alturas, lo alarmante es que suceda cuando faltan unos cuantos pasos para llegar a la meta. Suenan las alarmas, es indiscutible, pero habrá qué esperar que sucede el miércoles en el Vicente Calderón es posible que el resultado de ese encuentro marque el camino del Barcelona no solo en Champions, también en Liga. La luz roja está intermitente, ojo si se detiene.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus