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Cuando se afirma que el beisbol es el deporte rey de Nicaragua, no hay duda de que se está diciendo una verdad casi absoluta, pues no hay rincón de este pequeño país en el que el sonido que produce el choque del bate con la pelota no sea escuchado. Desde el más pequeño hasta el más grande de los nacidos en territorio pinolero disfrutan de ver o jugar el deporte de los out y los cuadrangulares, la disciplina deportiva que une a las masas, que reúne a las clases, que se juega tanto en la ciudad como en el campo.El conjunto El Lívico se adelantó en la serie final.

Tal es el caso de las ligas campesinas, como la que se juega entre las comunidades de la comarca Yasica Sur, del municipio de San Ramón, en Matagalpa. Ayer, dicha competición dio inicio a su Gran Serie Final, con la doble jornada entre el equipo Buena Esperanza, integrado por jugadores provenientes de distintas comunidades, y el conjunto de El Lívico, otra comunidad cercana.

En ambos desafíos quedó en evidencia la fiebre del beisbol y que este, el más popular de los deportes entre los nicaragüenses, no tiene límite ni fronteras, sobre todo cuando se unen esfuerzos para promoverlo e incentivar a los ciudadanos a practicarlo, como lo hace el empresario Ramiro Ortiz Gurdián, representante legal de la finca Buena Esperanza, de cuyos trabajadores conformó el equipo del mismo nombre y que en la temporada 2014-2015 de la Liga Campesina de Yasica Sur logró el subcampeonato, y en la actual campaña está batallando en la final para quedarse con el título.

¡Gran idea!

Ayer se jugó una doble jornada de la Liga Campesina.De acuerdo con José Benito Cruz Granados, representante del Grupo Rajuanse, dentro del cual está la finca Buena Esperanza, los propietarios de esta tuvieron la genial idea de sacrificar 4,000 plantas de café y ocupar el territorio donde estaban sembradas como un pequeño campo en el que sus jornaleros pudieran entretenerse jugando beisbol, fue así como comenzó la historia del equipo competitivo que en sus dos primeros años participando ha logrado escalar hasta la final de su respectiva Liga Campesina.

Un gran acierto el de los propietarios de la Finca Buena Esperanza, contribuyendo al desarrollo del país, no solamente desde la perspectiva de la generación de empleos, sino también desde el ámbito del deporte, llevando recreación a quienes tienen pocos espacios para hacerlo. ¡Cuánta alegría provoca un partido de beisbol en tan lejanas comunidades! Eso es lo que provoca el espíritu altruista de quienes tienen las posibilidades de ayudar a los demás y lo hacen.

“Cuando la finca empezó a funcionar, había muchos conflictos por tierra entre los habitantes de las comunidades cercanas, entonces la idea del campo de beisbol surgió como una alternativa para unir a tales comunidades, dándoles un espacio de recreación sana, y se ha logrado”, dijo Cruz sobre el porqué y los resultados de la idea del terreno de juego en la finca, en la que una vez terminada su jornada laboral, los trabajadores que forman parte del equipo realizan sus entrenamientos de cara a los desafíos de la Liga.

Trabajadores agradecidos

La ayuda brindada por el empresario Ramiro Ortiz Gurdián al equipo de Buena Esperanza no se limita al campo de beisbol en la finca, también les ayuda regalándoles todo lo necesario para que puedan competir, como las pelotas, los guantes, los bates, los uniformes y hasta el transporte para que puedan trasladarse a los campos de las distintas comunidades donde juegan.

  • 14 equipos participan en la Liga Campesina de Yasica Sur, comarca de San Ramón, Matagalpa.

“El apoyo que nos dan es muy importante, pues para nosotros sería muy difícil costear los gastos de todo el conjunto. Yo he jugado con equipos que nadie los patrocina, que son pobres, y es muy difícil salir adelante, pero el apoyo que nos dan los dueños de la finca nos alegra, nos motiva y nos compromete a esforzarnos porque el equipo pueda llegar lejos”, comentó Nery Blandón, primera base del equipo Buena Esperanza y trabajador de la bodega de la finca que lleva el mismo nombre.

Por su parte, Héctor Castellón Amador, manifestó que “mantener un equipo de beisbol es muy caro, y si no fuera por la ayuda que nos da el señor Ortiz Gurdián, nuestro sueño de jugar este deporte no sería posible, porque solos no podríamos comprar los utensilios necesarios para competir en la liga”.

El torneo

De acuerdo con René Tinoco, presidente de la Liga Campesina de Yasica Sur, en esta participan 14 equipos de las 66 comunidades de dicha comarca. Cada conjunto cuenta con una cantidad de entre 18 y 22 jugadores. No hay edad límite.

La actual liga, denominada Liga Campesina Nemesio Porras, inició su temporada regular en octubre del 2015 y llegará a su fin en las postrimerías de este mes. Con la actual ya se han realizado 16 temporadas de una liga cuya principal meta es ofrecerles a los ciudadanos  “algo en que recrearse”.

En el resto de equipos cada pelotero aporta para comprar las pelotas, sus uniformes y demás útiles deportivos. Para participar en la Liga Campesina los clubes solo deben pagar una inscripción, misma que es utilizada para la compra de medallas y trofeos para los ganadores.  

La jornada de ayer

El equipo Buena Esperanza no pudo contra el poder ofensivo del club que representa a la comunidad de El Lívico, cediendo en los dos primeros juegos de la gran final, balanceándose ahora sobre la cuerda de la derrota y con la soga al cuello, teniendo ahora la obligación de no fallar el próximo domingo.

En el primer juego, el equipo de la finca golpeó primero y se puso adelante 2-0, sin embargo, su picheo se mostró frágil y permitió a sus rivales darle vuelta al marcador poniéndolo 4-2. No pudieron levantarse y finalmente fueron derrotados 7-3. A segunda hora volvieron a ser vencidos 13-7. Pese a las dos derrotas tienen la esperanza de un resurgir milagroso en la próxima jornada.

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