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El inesperado final angustioso de una Liga que parecía cómodamente resuelta con suficiente anticipación, mantiene a tres equipos con los corazones en sus gargantas, sus puños crispados y rechinando los dientes, acorralados por la presión. Los tres ganaron ayer de diferentes maneras, dejando todo igual en lo referente a la puntuación, pero modificando algunas consideraciones.

LA FURIA DE SUÁREZ

¡Cómo mordió Luis Suárez al Deportivo! Sus cuatro goles levantaron de la lona al Barcelona, y sus tres asistencias le dieron forma a esa diferencia desproporcionada de 8-0, con el agregado de los goles marcados por Rakitic, Messi, Neymar y Bartra, aprovechando que el equipo de La Coruña malogró la posibilidad de borrar el 1-0 clavado por Suárez en el minuto 10. Me gustó mas la dinámica del Barsa frente al Valencia en la derrota por 2-1, porque en esta ocasión dispuso de todos los factores favorables para cortarle orejas y rabo al Deportivo: el tiempo, la posesión de pelota, la facilidad para maniobrar y la tranquilidad.

Los goles que tanta falta le hicieron frente al Valencia, por culpa de una actuación fantasiosa del arquero Alves, se multiplicaron ante el Deportivo al impulso del accionar desplegado por Luis Suárez, un tigre en el área. La incidencia que consigue Iniesta y la función como enlace que tan bien realiza Messi, resultaron esenciales para terminar desarmando al escuadrón de La Coruña, lo que le permite al Barsa recuperar parte de la confianza y esperar por la restauración de Neymar.

El factor Modric

Frente a uno de los equipos de mejor defensa como es el Villarreal, cuarto en la tabla, el Real Madrid, que estuvo siendo orientado por Modric en el medio campo, quebró el cascarón en el minuto 40 con el gol de Benzema, golpeando con su cabeza, desde el corazón del área, un despeje del arquero Asenjo sobre el centro cerrado enviado desde la izquierda por Cristiano, estableciendo el 1-0. Una gran atajada de Keylor, en contragolpe casi inmediato, frustró a Denis Suárez evitando el empate.

La inseguridad de esa cercanía en el marcador incomodaba al Real Madrid, pero en el minuto 68, después de una pared con Benzema, se proyectó velozmente por la derecha, entró al área y apretó el gatillo con un derechazo mortífero, sin chance para Asenjo. A esa altura, el 2-0 tenía para el Villarreal el peso de una lápida. El equipo de Zidane sentenció el partido con el gol de Modric en el minuto 75, fijando el 3-0. Danilo realizó un sprint de Juegos Olímpicos por la derecha y su centro, bombeado, fue rematado de primera intención por la pierna zurda de Modric, sacudiendo las redes. El Real Madrid dejó otra gran impresión en la persecución que está haciendo del Barcelona y el Atlético, faltando solo cuatro jornadas.

El cabezazo de Torres 

Otra imagen para la pared del Atlético de Madrid es la de Fernando Torres cabeceando, con ese torcido de cuello magistral, el centro de Greizmann en el minuto 37, dejando sin opción a Iraizoz, el arquero del Bilbao. Ahí estaba el 1-0 resplandeciendo. No necesitaba más para imponerse el equipo de Simeone, experto en apretar tuercas. Defendió firmemente esa ventaja que, en esos momentos para ellos, era un tesoro como el de Montecristo, y la sostuvieron hasta el final, manteniéndose abrazados en puntos con el Barsa en la cima, uno delante del Real Madrid.

El fin de semana, el Barsa se mide con el Gijón, el Atlético con el Málaga y el Real Madrid con el Rayo Vallecano. Después, solo quedarán tres jornadas con el suspenso hinchándose.

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