•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Después de lo visto ayer en el estadio Etihad doy por un hecho que el Real Madrid estará en la final de esta Champions. No voy a decirles pónganle sello porque no hay seguridad sobre el regreso de Cristiano y la restauración completa de Benzema, pero aun sin ellos, el Real es más equipo en todos los sectores, incluso en la cabaña, pese a Hart. Muy seco el City durante ese 0-0 que pudo ser quebrado unas tres veces. Agüero estuvo necesitado de mayor espacio para maniobrar y de una brújula; el dinamismo de Silva terminó en el banco y la versatilidad de Kevin de Bruyne no tuvo el acompañamiento requerido.

En principio, la funcionalidad de Fernandinho hizo pensar que el City podría fajarse con un buen accionar en el medio, pese a combatir con Modric y Kroos, pero el otro Fernando fue perdiendo incidencia, quedando reducido a la destrucción, lo que hizo crecer la importancia de Otamendi y Kompany, multiplicando esfuerzos en el fondo, proporcionando cierres oportunos y efectivos anticipos, sobre todo cuando las bandas quedaron al descubierto para las incursiones de Marcelo y Carvajal, que con descaro llegaban con despreocupación y autoridad para establecer conexiones.

BALE VOLVIÓ A ENCUMBRARSE

No fue un gran partido, pero sí como visitante, sin el empuje de Cristiano y saliendo de juego Benzema, la superioridad mostrada por el Real Madrid, apoyándose en el vértigo y la contundencia del galés Gareth Bale, su figura cumbre, que pareció ser víctima de un penal de Clichy en el minuto 48, fue clara en el segundo tiempo, eso indica que en el Bernabéu, su capacidad de agresión será mayor y podría desfondar la defensa del equipo inglés.

La irregularidad de Agüero contrasta con la fiereza sostenida de De Bruyne, el jugador belga de gran crecimiento, difícil de controlar y dueño de una gran pegada, desplazado hacia la banda cuando salió Silva, entrando el chavalo nigeriano Iheanacho a familiarizarse con las brasas en una Champions. No es el City el equipo capaz de sujetar al Madrid aun con su ataque “amputado”, porque Jesé consiguió transitar y fabricar peligro tomando espacios y haciendo acto de presencia en incursiones amenazantes.

LA SUERTE AL LADO DE HART

El primer tiempo careció de precisión al prevalecer el apuro en el traslado de balón, buscando llegadas rápidas. Se captaba el rugir de Bale, pero no aparecía la elaboración. Recuperar balones fue tan frecuente como perderlos, y las opciones reales casi no se vieron, sin embargo, el Real Madrid salió con una mentalidad más clara y un funcionamiento más eficiente. Fue entonces que se agrandó Hart con un zapatazo salvador y una presencia en el punto correcto para bloquear a Pepe. Pudo tirar más desde lejos el Madrid, pero prefirió la próxima entrega, sin conseguir posiciones claras para apretar el gatillo.

El 0-0 tranquiliza al Madrid, pese a que cualquier empate con goles coloca al City en la final. Pienso que eso no ocurrirá. No en Madrid, con el equipo de Zidane galvanizado aún sin poder contar con Cristiano, con Modric y Kroos polifuncionales, y Bale puñal en mano, incendiando el área. Veo al Madrid en Milán persiguiendo su undécima Copa.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus