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José Valladares, técnico del Walter Ferretti, viendo que el tiempo se acababa y que su equipo se hundía en la frustración, sin poder batir al agigantado Óscar Palomino, volvió su mirada hacia los suplentes, frotó la lámpara y salieron Bernardo Laureiro y Javier Dolmus, quienes en el ocaso del juego marcaron los dos goles con los que el Ferretti tiene contra las cuerdas a la UNAN-Managua en las semifinales del Torneo Clausura. 

Los primeros 45 minutos del juego fueron una muestra de poco futbol. Fue como ver a dos equipos sin ideas y sin ningún esquema táctico que seguir. En el inicio del juego la UNAN-Managua tocaba elegantemente el balón, dejando al Walter Ferretti desorientado. Pero eso solo pasó entre los tres o cuatro minutos de la primera parte.

Luego no hubo un claro dominador. El encuentro se convirtió en un festival de pases imprecisos, de balonazos sin brújula, de pocas individualidades. 

La jugada de mayor peligro fue autoría del mediocampista del Walter Ferretti, Allan Gutiérrez, quien se escapó por la banda derecha y sacó un zapatazo potente que se estrelló en el ángulo superior izquierdo de la cabaña del arquero colombiano de la UNAN-Managua.

Palomino, milagroso

El segundo tiempo inició cargado de emotividad, con ambos equipos buscando el gol con mayor agresividad. La primera oportunidad clara le perteneció al Walter Ferretti. Mario Girón probó desde fuera del área y sacó un fuerte disparo que llevaba dirección de gol, pero apareció Palomino volando como paloma hacia su izquierda, evitando magistralmente el primer gol del juego.

Ensayó un contragolpe la UNAN-Managua encabezado por el incansable Henrry García, quien dejó atrás a varios rivales, pero no pudo más. Da ahí nació un contragolpe del Ferretti que propició un penal.

Parecía que el 0-1 sería cantado, sin embargo, Palomino se lanzó oportunamente hacia abajo y a su izquierda, deteniendo el balón pateado por Luis Peralta, frustrando al Ferretti y vistiéndose de héroe. Pero al final aparecieron Laureiro, ese olfateador de goles, y Dolmus, tan peligroso como el primero, derribaron la muralla y acabaron con todo en el ocaso del partido.

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