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Se jugó a media luz, entre sombras, sin ningún  brillo. No era lo esperado, pero así ganó el Real Madrid al Manchester City por 1-0, sin impresionar, sin alardear, sin multiplicar esfuerzos, con un gol compartido por el remate de Gareth Bale recibiendo de Carvajal en el área, y el ligero desvío de Fernando en el minuto 19, dejando sin opción al arquero Hart. Bastó un gol a lo largo de 180 minutos, para que la tropa de Zidane garantizara su avance a la final de esta Champions en Milán, el 28 de mayo.

Sometiendo a prueba la restauración de Cristiano, sin poder utilizar a Benzema y Casemiro, el Real Madrid no podía hacer una propuesta de tanta intensidad como la hecha por el Bayern al Atlético, pero prevaleció en manejo, en recuperaciones y en opciones, sin llegar a deslumbrar. También dosificó esfuerzos. Supo cuidar muy bien sus espaldas el equipo de la realeza con un correcto trabajo de Ramos y Pepe por el centro de la defensa, y aprovechando las constantes incursiones por las bandas de Marcelo y Carvajal, mientras Otamendi en el fondo del City, se excedía en la cobertura con las apariciones de Cristiano, las cabalgatas vigorosas de Bale, y la presencia de Modric.

Los sustos de Zidane 

La forma de caminar del Real Madrid, con Kroos sujetando y distribuyendo, fue siempre tranquila, obviando tres alteraciones del sistema nervioso de Zidane: el remate de Fernandinho desde la frontal en el minuto 44, que se desvió hacia fuera rebotando en el poste derecho de Keylor; el corte realizado por el arquero tico sobre un centro rasante del otro Navas; y el proyectil que envió Agüero desde afuera en el minuto 89, erizando pelos y arrugando corazones, con la terrible amenaza de sacar al Real Madrid de la Final, en caso de provocar el empate con gol de visitante. Pueden incluir el tiro libre que con poca abertura disponible, ejecutó directamente DeBruyne desde la izquierda apuntando al primer poste y fallando.

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Eso fue todo lo mostrado por el City en busca de la proeza. Necesitaba más atrevimiento el equipo inglés, pero careció de alma para impulsarse frente al inmenso respeto que impone el Real Madrid, aunque no consiga su máximo nivel. Pocos disparos y solo uno al arco desviado por el poste es casi nada en un duelo de este tipo, con el boleto a la semifinal en disputa. La defensa adelantada del Real Madrid, con Kroos despejando peligros, funcionó muy bien, favorecida por la dificultad del City para una tercera entrega. 

¿Qué más podía hacer el City?

Seamos claros, el City no podía hacer algo más. Sus limitaciones se lo impedían, en cambio, sin acelerar a fondo, el Real Madrid contó con dos claras oportunidades de Cristiano, una con potente cabezazo elevándose sobre la muralla, y otra con un remate que fue sujetado apropiadamente por Hart. ¿Y qué decir del cabezazo de Bale contra el travesaño, de la limpia llegada de Modric en un mano a mano con el arquero, de la opción de James en los últimos instantes, del gol anulado en el minuto 37 por off side de Pepe, y del penal ignorado por mano de Mangala en el área sobre intento de centro por parte de Jesé? Sin impactar, el equipo de Zidane hizo más y mereció vencer.

Va el Real Madrid a su décimo cuarta final de Champions en busca de su título número 11, frente a un equipo tan complicado como lo es el Atlético de Madrid, que eliminó al Barcelona y al Bayern. Es un probable favorito el equipo de Zidane porque el 28 de mayo podrá contar con toda su plantilla. Es cierto que no pudo vencer al Atlético en los dos juegos de la Liga, pero está en capacidad de ejercer tanta presión como el Bayern, y con mejores artilleros. 

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