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Son las 8:00 de la mañana, el gimnasio Róger Deshon, en San Judas, abre sus puertas. El ring está listo, los sacos esperan el golpeo feroz de los pugilistas, las peras claman por  las caricias de los puños y los entrenadores Mauricio “el Halcón”  Buitrago, Gustavo Herrera, Wilmer Hernández y Luis González ya están listos para impartir sus enseñanzas hasta la hora de cierre, las 5:00 p.m.

A diario son muchos niños y adolescentes los que transitan por el gimnasio, donde entrena el tricampeón mundial Román González. Algunos solo se asoman por cada una de las puertas para ver tirar golpes al mejor boxeador del mundo, otros entran al complejo deportivo y preguntan sobre los requisitos que necesitan para empezar a gatear en el boxeo. Algunos llevan días, meses y años entrenando, buscando el sueño de convertirse en campeones mundiales.

Desde que Alexis Argüello, leyenda del boxeo pinolero, quien fue alcalde de Managua, se empeñó en que el pugilismo se propagara por los principales gimnasios de la capital (Roberto Huembes, Iván Montenegro y Alexis Argüello) con buenos entrenadores y de forma gratuita, el interés creció aún más por la disciplina. Tras la muerte del ídolo en el 2009, el gobierno a través de sus dirigentes en la Alcaldía de Managua, decidió seguir el plan de Argüello. Hoy, más que nunca, el boxeo es una disciplina del pueblo, no importa las condiciones económicas, todos tienen derecho a aprender.--Odalys Buitrago, de 15 años, guantea con varones--

Pero ¿por qué ahora los niños y adolescentes se interesan más por una disciplina que aún no logra superar al deporte rey, como lo es el beisbol? La principal razón ha sido la aparición y el establecimiento de una figura llamada Román González. Es una realidad que el futbol internacional está invadiendo los hogares, ahora los infantes tienen acceso de forma más fácil por televisión e internet, se saben el nombre de los mejores jugadores, pero también se interesan por lo nacional. Todos los pequeños que entrenan en el Deshon conocen al “Chocolatito”.

González, el sucesor de Alexis, es el culpable del interés. “Mi papá Carlos Olivares me trajo al gimnasio. Tengo dos meses de estar entrenando, me gusta pelear, hacer sombras, gano más velocidad, quiero ser un campeón mundial. Mi peleador favorito es el “Chocolatito” porque se capea todos los golpes, cómo tira su gancho, su jab, todo”, cuenta Eduard Flores, de 7 años, con la inocencia común de un infante.

No solo hay niños practicando boxeo, sino también las niñas se han interesado por la disciplina, incluso hasta se les puede ver guanteando con varones, ejecutando golpes con maestría, moviéndose sobre el ring de forma elegante y botando los paradigmas de que las mujeres son el sexo débil. En el gimnasio esa teoría no existe, todos son iguales.

“Tengo tres meses de estar aprendiendo boxeo. Me siento bien, mis papás me trajeron al gimnasio, ya había visto boxeo antes y me gusta. Sé pegar, esquivar golpes, entre otras cosas. Pueda ser que un día lo tome como carrera. ‘Chocolatito’ es mi peleador favorito”, confiesa Gema Patricia Rosales, de 11 años. 

Un tema de salud

Explica Wilmer Hernández, uno de los entrenadores y preparador físico del tricampeón mundial pinolero, que el “fenómeno” Román atrae, pero también no olvida nombres importantes como el de José “Quiebra Jícara” Alfaro, excampeón mundial, o el mismo Carlos “Chocorroncito” Buitrago, quien aunque no es monarca, ha disputado peleas titulares en tres ocasiones y es popular. 

  • 8:00 de la mañana arrancan los entrenamientos en el gimnasio Róger Deshon y cierra a las 5, aunque no es una hora fija, pueden cerrar más tarde.

“La mayoría de estos niños miran la televisión, ven reflejado a un campeón del mundo como Román González y se entusiasman. Hay pequeños que vienen al gimnasio motivados por su padres, no necesariamente para que sean boxeadores, sino por un tema de salud, para que sean sanos y no se vayan a la vagancia”, asegura Hernández.

“Por ejemplo, a mis hijos voy a ponerlos a aprender por salud, a mí me ayudó muchísimo, me alejó de cosas malas. Aquí al De-shon vienen más niños, empezamos con juegos, después combinamos con cosas serias de ejercicios, los llevamos poco a poco porque sus huesitos vienen en desarrollo, se divierten”, agrega el preparador físico. 

--Jairo Rojas, uno de los mejores prospectos a nivel nacional--.¿Cuánto les lleva aprender?

Para ingresar al gimnasio no hay demasiados requisitos, a partir de los cinco años de edad cualquiera puede entrenar. Es necesario llevar dos fotos tamaño carné y una copia del acta de nacimiento. Pero si los niños son de escasos recursos esas mínimas exigencias son exoneradas, en algunos casos se les ayuda consiguiéndoles el dinero. La indumentaria básica que requieren los pequeñines son dos guantes, un par de vendas, protector bucal, chinela, short y camiseta. 

Aun no teniendo guantes, ni vendas, ni todo lo antes mencionado, eso no es impedimento para aprender. En el gimnasio se les facilita lo que necesitan, aunque lo mejor es que cada uno tenga sus artículos personales para agilizar el trabajo y aprendizaje. “En un mes se empiezan a ver frutos. Primero se les enseña a caminar en el ring, después se les enseña a tirar los primeros dos golpes, el jab y el directo en sombra. Como a la tercera semana empiezan a golpear el saco”, afirma Hernández.

“No es complicado enseñarle a los niños, solamente hay que dirigirlos y mostrarles cómo aprender mucha técnica. El niño que se logra establecer aprende, mirá el caso de Melvin López, vino al gimnasio a los 8 años, ahora tiene 17, y allí está, considerado uno de los mejores prospectos de Nicaragua. Ahorita hay una camada que viene como Jessie Corea, Jairo Rojas y Winston Guerrero. También hay muchachitas con mucho talento”, explica Gustavo Herrera, cabecilla de los adiestradores del gimnasio Róger Deshon y considerado el mejor maestro amateur del país, por su pedagogía fácil de absorber como una esponja.

  • 4 entrenadores enseñan en el Deshon: Wilmer Hernández, Gustavo Herrera, Luis González y Miguel Buitrago.

“Los niños han visto algunos campeones que han sobresalido, que su vida económica ha sobresalido, por eso lo buscan como una manera de salir de la pobreza. Pero aquí siempre les decimos a nuestro atletas de que lleven el deporte adjunto con los estudios”, indica Herrera.

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