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La pasión por el deporte corre por las venas de Saira Junieth Jiménez Briceño, a quien siempre le ha gustado mantenerse en buena forma física, por el bien de su salud y motivada con ser reconocida como una destacada fisicoculturista.

Sin embargo, para lograr ese objetivo requiere de mucha inversión y tiempo en el gimnasio, porque es ahí donde adquiere esa espectacular figura que muestra sobre la tarima, en cada uno de los eventos de fisicoculturismo en que compite.

Además del culturismo, comparte pasión por el futbol; practicó el balompié en su adolescencia y en la actualidad se dedica a la actividad física encaminada al máximo desarrollo muscular en la especialidad de Body Fitness talla baja.

“A los 18 años jugué en una liga de futbol, pero luego me desligué por las obligaciones que surgieron en ese momento y me alejé un tiempo”, asegura Jiménez Briceño, habitante del barrio Villa Venezuela, en Managua.

Pero como toda mujer luchadora, no se dio por vencida y se integró al gimnasio, esta vez enfocada en el fisicoculturismo y con un título de Banca y Finanzas en sus manos. Así, nuevamente emprendió su lucha por adquirir un físico impresionante.

Dividir el tiempo entre su trabajo, el gimnasio y su vida de matrimonio no le resultó fácil, pero logró acoplarse a las circunstancias e incursionó en el fisicoculturismo, desarrollándose constantemente.

Dura misión 

“Después de tanto tiempo de no entrenar, es difícil volver a tomar el ritmo, porque surgen los dolores musculares, pero el cuerpo debe adaptarse”, expresa Saira, quien hace dos semanas logró el primer lugar en la especialidad de Body Fitness talla baja en la copa Avellán, que se celebró en Rivas.

Briceño es muy nacionalista y lo que más le enorgullece en este deporte es haber representado a Nicaragua en el Campeonato Centroamericano en la ciudad de Antigua, Guatemala; en el 2014. Su meta es volver a mostrar los colores patrios en una competencia internacional.

“Fue una emoción enorme competir en ese evento y representar a mi país. No es fácil este deporte, como toda disciplina deportiva, porque debo esforzarme. Un mes antes de cada competencia tengo que comprar proteínas, quemadores, aminoácidos, vestuarios; entre otras vitaminas. El gasto se redondea en unos 600 dólares. Todo lo asumo yo, con la ayuda de mi esposo, Fanor Rodríguez”, asegura la joven atleta, cuyo motor de inspiración es su hija Ashley Nicole Dávila Júnez. 

A ser mejor 

Saira no podrá olvidar el fracaso que sufrió hace un par de meses, cuando quedó fuera del podio en el campeonato Senior de Body Fitness celebrado en Managua. “En esa ocasión llegaron muchachas mejor preparadas y con más experiencia y eso me dejó una lección, que debo prepararme más”, asegura Saira.

La atleta creció en el mundo del negocio, recuerda que desde que estaba pequeña su mamá trabajó como comerciante independiente, lo cual, les generaba dinero suficiente para subsistir. En su caso, una vez que se graduó de la universidad se dedicó administrar su propio negocio, una tienda en el mercado Iván Montenegro, en la que ofrece variedad de ropa, zapatos y bisuterías, para sobrevivir de manera independiente.

“Hace ocho años decidí instalar mi propio negocio. No es fácil, pero con esfuerzo y dedicación se sale adelante”, apunta Jiménez Briceño, quien asegura que en sus inicios en el fisicoculturismo le daba pena salir en traje de baño.

“Me daba pena porque no estaba acostumbrada a mostrarse así en público, pero luego me fui acostumbrando a esa situación”, reconoce la atleta, cuya carrera deportiva es ascendente y su destino es el éxito. 

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