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“No soy perfecto, solo el 28 de Julio de 1991 fui perfecto”, les dijo Denis Martínez a una multitud de jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Managua (UNAN-Managua), que se congregaron para escucharlo en la charla motivacional titulada “Lucha por tus metas”. El exlanzador de Grandes Ligas, pasajero del tren de la vida por 62 años, 23 de los cuales como pelotero, compartió con los muchachos su experiencia desde diferentes ángulos de la historia de su existencia. Fue una  mañana edificante.

¡Cómo no iba a serlo! Si en la tarima estaba el hombre más destacado entre los monticulistas nicaragüenses, el de los 23 años en Las Mayores, el de los 245 triunfos en Grandes Ligas, el forjador de un juego perfecto, el ganador de 100 juegos en cada liga del Gran Circuito, el que logró salirse a tiempo de las brasas del alcoholismo, el que ha logrado construir una familia ejemplar, el que salió de la pobreza y escaló con perseverancia hacia  la grandeza, el que ahora, convencido de que es una misión de vida que debe cumplir sin negarse, se ha convertido en un motivador de juventudes.

“Espero que sueñen”

Tras la presentación de un video sobre el repaso de su carrera, Martínez se posicionó del escenario y empezó a lanzar sus palabras con la misma seguridad con la que acostumbraba enfrentar a sus rivales desde la loma. “Espero que sueñen en grande”, dijo, previo a recordar que salió de una familia pobre y que sus padres se dedicaban al trabajo en el campo.

“Estudié un semestre en la UNAN-Managua, pero luego firmé para jugar beisbol profesional y me fui en busca de mi meta. Desde que me firmaron empecé a soñar con las Grandes Ligas”. No solamente les pidió que soñaran, sino que les aclaró que para llegar lejos, así como lo demostró a lo largo de su carrera en el Big Show, se requiere de sacrificio y dedicación.

“Sean los mejores”  

Ejemplificando con las anécdotas de su vida, Denis cautivó a sus oyentes, a los que instó a ser los mejores en lo que hagan; y a proponerse hacer historia. “Recuerdo que cuando llegué a Ligas Menores, nos dijeron que de todos los que estábamos ahí, solo dos o tres llegaríamos a las Grandes Ligas. Yo llevaba hambre (de triunfar) y al instante declaré que sería uno de ellos, y así fue. Siempre sean los mejores en lo que hagan”, expresó el latino más ganador en el mejor beisbol del mundo.

Dios y la familia  

Martínez comentó la importancia de Dios en su vida e instó a los muchachos a comunicarse con el Todopoderoso. “Yo tuve problemas con la bebida, pero cuando reflexioné y me mostré decidido a cambiar, recé para dejar el vicio, pues sabía que cuando uno quiere ser diferente, Dios siempre lo está esperando para ayudarle”, contó sobre el momento en el que le puso fin a su etapa de fragilidad ante el alcohol, demostrando fe, convicción y valentía.

Cerró su participación, instando a los muchachos a establecer una buena comunicación familiar y a sacarle provecho a la oportunidad de estudio que tienen, “porque la educación” está sobre todas las cosas.

El hombre que por 23 años tuvo como misión vencer bateadores, sin dejarse intimidar y exhibiendo bravura,  ahora se ha convertido, sin dejar de mantener contacto con el beisbol, en el motivador de las juventudes, tarea tan importante como acertada, sobre todo; cuando su carrera e historia mismas son ejemplo de superación, perseverancia y sacrificio.

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