•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Tengo la impresión de que si el Barcelona regresara a la Champions por medio de artificios, maleficios, trucos o maniobras absurdas, de inmediato sería colocado como favorito. El peso del “factor Messi”, explica eso. Todos saben o consideran, que el genial argentino es capaz de resolver un juego en cualquier instante o de hacer crecer un equipo inconmensurablemente con su incidencia, y resulta inevitable, al verlo rodeado de tantos jugadores de nivel, inclinar la balanza al lado del Barsa.

La amargura del equipo azulgrana por su eliminación en la Champions que disputarán el Real y el Atlético, no será borrada por la conquista del doblete, así incluya la Liga que es de tanto significado, aunque sin comparar en grandiosidad, pero galvanizará el orgullo catalán. Sería el séptimo doblete para el Barsa desde la temporada 51-52 cuando superó al Valencia.

EL SEVILLA RETADOR

De acuerdo, el Barsa tiene a Messi y un gran plantel, pero ¿qué hay del Sevilla? Este es un equipo retador, peligroso, quita sueño. Los franceses Gameiro, Zonzi y Rami, el polaco Krychowiak, los argentinos Banega y Pareja, con el aporte de Coke, Reyes, Vitolo y Mariano, pueden conseguir un rendimiento tan elevado como el logrado hace días, durante un segundo tiempo colosal frente al Liverpool.

El momento del Barsa le favorece. No permitió gol en los últimos juegos de Liga y marcó 24 con un Suárez desbordado proyectándose hacia la conquista del “Pichichi” y la Bota de Oro, Iniesta tan efectivo e incontrolable como siempre, y Neymar en proceso de restauración después de haber sido un pilar esencial cuando Messi estuvo fuera de combate.

Durante el bajón de voltaje que casi le cuesta la Liga, el Barsa no perdió totalmente su clase, pero vio decrecer sus agallas y se quedó corto. Rakitic y Piqué, saben que el equipo de Luis Enrique, necesita fuego en la sangre para poder imponerse hoy. Es en este punto donde la incidencia de Messi juega. Si el argentino se agita y produce contagio, veremos a un Barcelona con la profundidad deseada en un duelo de este tipo.

No es fácil “enjaular” a Messi con tanta amenaza color azulgrana latiendo en el área, pero el argentino, de repente, en forma inexplicable, parece bloquearse, sentirse apretado por el espacio y sin poderse soltar. Es cuando el Barsa se detiene, y eso es grave. Hoy Luis Enrique espera un Messi inspirado, sin amarres, anticipando y fabricando enlaces. “Pase lo que pase ha sido un gran año” ha dicho Luis Enrique, pero no es cierto, porque el Barsa no es el Sevilla, sus exigencias son mayores.

Perder hoy en el duelo por la Copa del Rey, golpearía al equipo catalán empequeñeciendo el mérito de ganar la Liga.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus