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“Juventud divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!”, escribió el gran poeta nicaragüense Rubén Darío en su Canción de Otoño en Primavera; consciente de que el tiempo no pasa en vano y que todos; en algún momento, seremos despojados de la energía que, con la juventud sobra y que los años desgastan, aun cuando nuestros corazones se sienten fuertes, combativos.

El púgil chontaleño Álvaro Pérez, acostumbrado a hacer ejercicios y mantenerse en buena forma física, sintió que, a sus 33 años, podía hacer alarde de ese interesante estilo boxístico chocador que lo llevó a forjar un récord de 21 victorias, 12 por la vía del cloroformo y apenas cuatro reveses; de los cuales tres fueron contra rivales extranjeros.

Sin embargo, los sentimientos le fallaron y el tiempo; ese que no se detiene y se lleva consigo nuestras fuerzas, le recordó que sus años mozos fueron almacenados en el baúl de los recuerdos. El sábado por la noche, el apodado la “Máquina”, sucumbió por segunda vez en su carrera contra un oponente coterráneo, Aaron Juárez; de 20 años, lo sometió desde el primer asalto, haciéndolo tambalear con una serie de impactos al rostro y zona hepática; como diciéndole, ¡quién manda soy yo!

Las acciones en el segundo episodio favorecieron a la “Pantera”, establecido sobre el entarimado con un margen amplio de superioridad. La frustración y la desesperación se apoderaron de Pérez; quien temprano en el tercer acto fue descalificado por conectar insistentemente golpes bajos; el juez del combate le advirtió que dejara de hacerlo, pero la impotencia de verse superado predominó. De cualquier forma, la descalificación solo anticipó un revés anunciado, pudo ser peor.

“Me siento fuerte, no me he pre-pesado y estoy seguro de que ando en la categoría. Verán que tengo potencial para seguir dando de qué hablar en el boxeo y espero ganar una oportunidad para pelear internacionalmente”, dijo Pérez, minutos antes de subir al péndulo en la ceremonia de pesaje oficial. Ciertamente le sobran agallas, no sufrió para marcar las 122 libras establecidas, pero nada de eso fue suficiente. Es hora de dar el relevo generacional.

Contra Juárez (7-3-2), fue la segunda de la “Máquina”, tras el triunfo sobre Léster Medrano en febrero pasado, después de cinco años de inactividad. Sorprendió su decisión de amarrarse los guantes cuando no peleaba desde el 2011, cuando fue noqueado por el mexicano Fernando Montiel. Cuando colgó los guantes pareció prematuro, él consideró que ya era tiempo de descansar, con apenas 28 años. “Juventud divino tesoro, ¡ya te fuiste para no volver!”.    

¿Pelea del año?

La pelea semiestelar mantuvo de pie y expectante al público que llegó al gimnasio Rosendo Álvarez, del municipio de Ciudad Sandino. El local Gerardo Sandoval (4-6-2-2KO) y Robin Zamora (5-2-0-3KO), convirtieron el ring en un campo de guerra, intercambiando metralla desde el primer asalto; quemando todo el arsenal del que disponían, preparados para vencer o morir en el intento.

Los primeros cuatro asaltos fueron parejos, Sandoval; inspirado por el apoyo de su afición, se envalentonó y se lanzó sobre su oponente con combinaciones de hasta cuatro golpes, haciendo del rostro de Zamora su punto franco. Pero encontró en Robin un rival capacitado para aguantar y ripostar cada acción. Los jueces tenían, hasta entonces, una difícil decisión para decretar al vencedor.

  • 3 rounds fueron suficientes para que Aaron Juárez se adjudicara un merecido triunfo sobre la “Máquina” Pérez.

 

Sin embargo, en el quinto asalto, uno antes del último, Sandoval arremetió a Zamora desde que sonó la campana, cerrándole los espacios y metiéndolo entre las cuerdas, obligando la intervención acertada del tercer hombre del ring. Así, el oriundo de Ciudad Sandino simplificó el trabajo del jurado y, de paso; evitó que una hipotética decisión lo desfavoreciera. 

Ojo, aún no llegamos al ombligo del año, pero de momento; la Comisión Nicaragüense de Boxeo Profesional (Conibop), debe considerar el pleito entre Sandoval y Zamora como serio aspirante al premio de la Mejor Pelea del Año. La cartelera del sábado, fue la 109 que celebra Pinolero Boxing en diez años de existencia; la cuarta del 2016 (las tres primeras de carácter internacional).       

El propietario de la promotora, Marcelo Sánchez, ambientó que ahora es momento de concentrarse en los compromisos de sus pupilos, Byron “Gallito” Rojas, que defenderá en junio su título mundial mínimo de la AMB contra CP Freshmart; y de Julio Mendoza, que intentará despojar del título mínimo de la FIB al monarca azteca José Argumedo, el próximo 17 de junio.

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