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Entre la esperanza y la desesperación, el serbio Novak Djokovic, sin la menor duda el mejor tenista del planeta, aterriza en París buscando su primer título en Roland Garros. La amargura de hace un año, cuando fue vencido por Stan Wawrinka en una gran batalla, no se ha desvanecido. La ha estado masticando rabiosamente a lo largo de doce meses. Pero ¡basta ya! No más frustraciones en esta “sagrada” tierra batida. Este debe ser el año en que Djokovic salga de París, pavoneándose debajo del Arco del Triunfo.

El último naufragio 

En París 2015, Wawrinka provocó un gran impacto con su tenis casi perfecto para imponerse en cuatro sets 4-6, 6-4, 6-3 y 6-4 a Djokovic. No creo que alguien considerara viable un resurgimiento de Wawrinka en el cuarto set estando atrás 0-3. Pero el suizo, recuperando la confianza golpeada, restaurando la solidez de su juego, utilizando una agresividad terriblemente dañina por la rapidez y precisión para trazar diagonales, respondiendo a la exigencia planteada por Djokovic en busca de desgastarlo manteniéndolo en el fondo de un lado a otro, para traerlo bruscamente a la red, igualó 3-3 y finalmente se impuso, dejando al mundo con la boca abierta.

Pete Sampras nunca pudo ganar en París; el suizo Roger Federer, por culpa de Nadal, sólo una vez logró coronarse sobre polvo de ladrillo; igual André Agassi, una vez. Antes de las nueve conquistas del español Nadal, el mejor de la historia en este evento, el Rey de París era el sueco Bjorn Borg con seis títulos. A sus 29 años, con su pistola humeante, Djokovic debe pensar que “ya es hora” de imponerse en Roland Garros, donde ha perdido tres finales, dos de ellas contra Nadal en 2012 y 2014, y la de Wawrinka.

Aquí los retadores 

¿Quiénes pueden retarlo con posibilidades? El primero que aparece en pantalla es Nadal en restauración. Por supuesto que es un peligro, pero es improbable que el español vuelva a ser lo que fue. No estará Federer, siempre una amenaza más allá del paso del tiempo, pero Wawrinka podría frustrarlo nuevamente. No lo creo. Sediento de venganza, Djokovic logrará superarlo. ¿Y Andy Murray? Cierto, acaba de registrar una victoria importante y significativa sobre el serbio en Roma 6-3, 6-3, pero en duelo a tres sets, sin las exigencias que planteará París. Claro, no se puede subestimar al escocés.

  • 11 los torneos Grand Slam ganados por Djokovic en su fulgurante trayectoria.

No imagino a Djokovic fallando otra vez en Roland Garros, el torneo de Grand Slam en desarrollo. Lo veo ganador, como seguramente ocurrirá en todas las bolas de vidrio. Dispone el serbio del armamento, la frialdad, la intensidad, el deseo, y sobre todo, la superioridad para imponerse contra quien sea. Él tiene todos los antídotos.

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