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¡Qué mansos parecieron los Cavaliers de Cleveland en el tercer duelo por el título de la Conferencia del Este en esfera de la NBA! Nada que ver con la ferocidad mostrada en los dos primeros juegos manteniendo a los Raptors de Toronto en el suelo, con las pesadas botas de LeBron James, Kyre Irving y Kevin Love encima, y la amenaza de una barrida con racha récord de 12-0 en Playoffs. El equipo de Toronto solo perdió uno de los tres períodos y con el partido prácticamente inclinado con ventaja de 13 puntos al medio tiempo. DeMar DeRozan cañoneando con registro de 32 puntos y Bismarck Biyombo dictatorial en los tableros con la asombrosa cifra de 26 rebotes, domaron a los previamente invencibles Cavaliers por 99-84, terremoteando las consideraciones sobre el futuro de la serie.

¡Cómo cambian las perspectivas de un día para otro! Ahora la serie se ve larga y quizás angustiosa, y la principal advertencia no es ¿cómo parar a LeBron, Irving y Love, sino cómo hacerlo con DeRozan, Lowry y Biyombo? Pueden creerlo, pero aunque parezca una exageración, el equipo que está alarmado, son los Cavaliers que lucieron tan desnudos, no los Raptors en crecimiento. Obviamente esto le inyecta suspenso a cada minuto de cada juego por venir, a menos que Toronto sea desplomado en el cuarto juego por la maquinaria pesada que jefea LeBron en el Este. ¿Se imaginan regresar a Cleveland con la serie 2-2? Déjenme acomodarme en la butaca.

¿Quién les movió el aro de sitio a los tiradores largos de Cleveland? Ante la imposibilidad de entrar hasta la cocina del enemigo, el disparo con mira telescópica y peor aún sin apoyo del tablero, estuvo errático para los Cavaliers, que destruidos, cerraron el juego con 14 puntos en los últimos 12 minutos, cifras de un equipo sonámbulo. El joven entrenador de 30 años Tyronn Lue, a quien le entregaron las riendas apenas el 22 de enero de este año, dijo que fue “una mala noche”, pero lo que se pudo ver a través del primer colapso de los Cavaliers en esta postemporada, es mucho más que eso. Descartado el récord y permaneciendo intacto el 11-0 de aquellos Lakers impulsados por Shaq y Kobe, ahora se trata de evitar abrir espacio a temores pero para el equipo de Cleveland. 

El hundimiento de Kevin Love, fue catastrófico. Uno de los jugadores más elogiados durante los dos primeros juegos, sólo acertó uno de nueve intentos desde el campo, y Kyre Irving, otro de los pilares, y mejor anotador en las batallas anteriores, de 19-3 con un triple en siete atrevimientos. ¿Qué es eso? Agreguen que la ventaja de los Cavaliers en los tableros 91-61 mientras se adelantaban 2-0 en la serie, saltó hecha añicos. LeBron, quien estuvo de 17-9 con un triple y cinco libres, prefirió filosofar: “muchas veces la adversidad es buena, porque te ayuda a sacar lo mejor”. ¡Ojalá ocurra eso! debe haber pensado Lue al escucharlo. 

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