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¿Quién iba a pensarlo? La temporada fantasiosa de los Warriors se encuentra a la orilla de una situación desesperada, con cara de pesadilla, quizás, un colapso. Ellos fueron convertidos en picadillo por el Thunder de Oklahoma en un tercer juego de cifras tenebrosas, permitiendo 38 y 45 puntos en el segundo y tercer períodos, en ruta hacia una derrota por 133-105, que pudo ser más estrepitosa. 

Un oleaje de intrigas 

¿Es este el equipo que estableció la marca de 73 victorias, posiblemente inalterable por los siglos de los siglos? ¿Era Stephen Curry el mismo jugador que logró mas de 400 triples y fue considerado Más Valioso por unanimidad? ¿Qué fue lo que ocurrió en la arena de Oklahoma ante una multitud incansablemente rugiente la noche del domingo, para que los Warriors se marchitaran? ¿Quién está haciendo girar el mundo al revés?

Para Curry es ahora algo bueno marcar 24 puntos en 30 minutos con 7 aciertos de 17 intentos, incluyendo de 11-3 en triples, su especialidad. Apenas algo bueno no es suficiente para golpear a este Thunder agigantado con el accionar decisivo de Kevin Durant (33 puntos, 8 rebotes y 2 asistencias) y Rusell Westbrook (30-8-12), más los aportes de Ibaka, Robertson, Adams, Walters y Kanter. 

Acercándose al pánico 

El Thunder saltó a la cancha cuchillo en mano y tomó ventaja de seis puntos en el primer cuarto, estirándola a 25 al medio juego, y 37 al finalizar el tercer período. Un brutal atropello. Al intento de reacción de los Warriors con 33 puntos, el equipo de Oklahoma respondió con un acribillamiento de 45, alardeando. Antes de entrar a la recta final, no quedaba nada por discutir.

De perder hoy el cuarto juego, los Warriors entrarían en pánico. Atrás 1-3, es un sitio de espesa oscuridad que ellos no conocen. Cierto, fueron capaces de voltear un 1-2 frente a Memphis y Cleveland en el 2015, pero eran rivales de menos peso y significado que este Thunder que camina como Mike Tyson, derribando todo lo que encuentra a su paso.

Perder hoy, gravísimo 

Nunca ha sido tan imperiosa la urgencia de ganar para los Warriors, como esta noche. Eso les permitiría restaurar la ventaja de jugar en casa la quinta batalla, probablemente la clave en caso de equilibrarse la serie. La amenaza de suspensión a Drymond Green por agredir a Steven Adams sería otro golpe a las pretensiones de resurgimiento del equipo de Golden State. Limitado a solo 6 puntos, con un acierto en nueve intentos desde el campo, Green fue apenas una sombra en la cancha, en tanto Klay Thompson, habitualmente tan destructivo, se quedó en 18 puntos, casi inadvertido.

¿Cómo fue posible eso? ¿Dónde se ocultó el equipo maravilla de la temporada? ¿Quién secuestró a Stephen Curry? Los irreconocibles Warriors necesitan reencontrarse esta noche para evitar amanecer a la orilla de la fosa con la soga al cuello.

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