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¿Trágico o patético? No importa el calificativo que intentemos aplicarle al inesperado y estrepitoso derrumbe de los Warriors de Golden State, el equipo que se suponía, arrasaría en los Playoffs a cualquiera. Con su enorme poderío convertido en aserrín y metido en una bolsita insignificante, los Warriors fueron vencidos 118-94 en el cuarto juego, y se encuentran acostados en el filo de la cuchilla, inutilizados, necesitados de una racha de tres victorias frente a un equipo tan agigantado como este Thunder, que tiene a Rusell Westbrook,  Kevin Durant echando humo y haciendo estragos.

HA SIDO CAOS TOTAL

¿Qué puedes esperar cuando el mejor equipo del planeta juega como una pandilla de sonámbulos, sin saber de dónde vienen ni hacia dónde van? Cuando buscas a Curry, el Más Valioso unánime, el de los 402 tiros de tres puntos, el incontrolable, y no lo encuentras en ningún lado. Cuando tu capacidad de agresión es reducida drásticamente a sólo 12 puntos en el último período, con tus esperanzas deshilachadas. Cuando tu defensa salta hecha añicos golpeada por una ofensiva que vuelve a superar los 40 puntos en el segundo cuarto y se va al descanso de medio juego con 72 marcados. Pero, sobre todo, ¿qué puedes hacer para frenar el desborde de Westbrook (triple doble 36-11-11) y Durant (26-11-4), más el aporte de Robertson y la presencia de Ibaka?

UN EQUIPO DESGASTADO

Al ver a cada jugador de los Warriors destruido, uno piensa que la intensa y desesperada búsqueda de la marca de 73 victorias, finalmente conseguida, obligó al equipo de Golden State a un cierre desgastante, con el grave agregado de la lesión sufrida por el “as” Curry. ¿Qué ha pasado con la ofensiva de Klay Thompson? ¿Y ese juego depresivo de un hombre tan incidente como siempre lo fue Drymond Green? Este no es un equipo para viajar a la final de la NBA a defender la corona conquistada el año pasado. Atrás 1-3, no hay forma de creer que podrán salirse del hoyo, crecer y registrar la proeza de ganar tres seguidos. Incluso, no sería sorprendente verlos morir esta noche en su propia casa, consideración que como broma era algo torpe.

UNA CARICATURA DE CURRY

En tanto, viendo al Thunder, la impresión es diferente. Los Warriors fueron apaleados en rebotes 56-40 y los de Oklahoma registraron 16 robos de balón con ocho tiros bloqueados. Todo lo que intentaban hacer los de Golden State era inútil, en cambio, todos los botones que activaba el entrenador rival Billy Donovan, funcionaban con precisión. El Thunder sí era equipo, se mostraba como tal y se abría paso con facilidad hacia otra resonante victoria machacando el orgullo de los Warriors. Fue como atravesar una pesadilla ver a Curry acertar seis de sus 20 disparos con dos de 10 en triples y perdiendo seis balones. El Más Valioso luciendo como el menos trascendente. Esto no puede seguir así, grita Steve Kerr a su tropa, pero ¿cómo reaccionar bruscamente frente a un equipo que, pistola en mano, apunta a tu cabeza? Esta noche, los Warriors intentarán parecerse a lo que fueron para poder seguir con vida. Eso sí, rodeados por el pánico, la inseguridad les aprieta el cuello.

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