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Cheslor Cuthbert fue silenciado. El muchacho que busca proyectarse a niveles insospechados, que procura atraer las miradas hacia él, que trata de mostrar su utilidad, fue anulado por completo y arrinconado en el valle de la inutilidad. En cuatro turnos al bate ante el picheo de los Gemelos de Minnesota, en la derrota de los Reales de Kansas City 7-5, el bateador costeño no pudo conectar de imparable, haciendo descender considerablemente su promedio de bateo de .255 a .237.

Desde ningún punto de vista es favorable que Cheslor siga con este peligroso bajón ofensivo, principalmente porque su misión es mostrar que es necesario en el equipo y que es dueño de una ofensiva constante. Sin embargo, está fallando mucho, desaprovechando la oportunidad de exhibirse y aumentar la confianza que se ha ganado.

Ayer, en su primer turno ante el abridor de Minnesota y con conteo de 1-2, Cuthbert falló por una rola al shortstop Eduardo Escobar, cuando su equipo estaba abajo 2-0 en el marcador.

No se contagia

En la parte alta de la cuarta entrada, los Reales atacaron fieramente al lanzador Tyler Duffey y le fabricaron cinco carreras, dándole vuelta al marcador 5-3. Lamentablemente, Cheslor no se contagió del entusiasmo ofensivo de sus compañeros y fue dominado en roletazo lento a la antesala, por un pícher que atravesaba un momento de evidente vulnerabilidad.  

Luego, en su tercera aparición en el cajón de bateo, con su equipo perdiendo 6-5 en la sexta entrada, se fajó con una bola rápida de cuatro costuras y conectó un elevado a la tercera base, convirtiéndose en el último out del episodio.

En la penúltima entrada del juego, el nicaragüense conectó una línea violenta que fue capturada por el shortstop Eduardo Escobar. Fue así como terminó la mala tarde de Cheslor, silenciado por completo. Muy probablemente se acostó anhelando que en su próximo juego todo sea diferente.

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