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En un mundo al revés imagino a un ciudadano que acaba de ser estafado siendo enjuiciado, al ladrón visto como la víctima por habérsele dificultado cometer el atraco y al juez del caso apelando a favor del asaltante. Esto es algo que no pasa en la vida real.

¡Un momento! Detengámonos a reflexionar qué sucedió en el estadio Independencia de Estelí y replanteemos la idea del mundo en el que vivimos. Recuerdo la imagen de Jason Casco recibiendo una patada en la espalda, por parte de un fanático, cuando se dirigía a los vestuarios. A Bernardo Laureiro reclamando al árbitro Óscar Dávila, antes de que el resto del cuerpo arbitral lo apartara a empujones.

Al presidente de árbitros, Donald Campos, alterado, desafiante e intercambiando cualquier cantidad de palabrerías con el atacante ferretista Eulises Pavón. Qué lástima, el mediador se volvió retador. Todo ocurrió mientras varios fanáticos que invadieron la cancha se disponían a golpear a los jugadores del Ferretti, solo segundos después de que el Real Estelí se coronara como campeón del Clausura.

En el Independencia hubo festejo, aquellos aficionados que mantuvieron la compostura, que fue la mayoría, aplaudieron el logro de su equipo. En ese momento, lo mejor que podía hacer el Ferretti era salir cuanto antes del complejo, convertido en un campo minado y así evitar algo fatal.

La razón me indica que en ese tipo de situación debo protegerme. Bajo esa lógica los directivos y jugadores del Ferretti deciden que no es buen momento para retirar el trofeo de subcampeón, pues cualquiera en esas circunstancias actuando acertadamente habría decidido lo mismo. En cambio, la Federación Nicaragüense de Futbol, a través del Comité Disciplinario, decide sancionar al club capitalino con multas económicas y suspensiones a dos jugadores, Laureiro y Casco, que resultaron agredidos. Al Real Estelí le imponen un partido a puertas cerradas.

Casco y Laureiro, así como la directiva del Ferretti, sienten impotencia, frustración y amargura: ¡quién no sentiría eso cuando ha sido agredido y como agregado te imponen un castigo! ¡Suena extraño, cierto! pues créanlo. ¿El mundo está al revés o mi vista me falla? No sé si todo fue una pesadilla, quisiera creer que fue así.

Meditando sobre lo que mucha gente piensa de los deportistas, a quienes consideran insensibles, por la simple razón de ser figuras públicas capaces de digerir críticas constructivas y mayormente destructivas, trato de ponerme en sus zapatos y llego a una conclusión, es imposible poner la otra mejilla después de recibir una bofetada. Quizá lo que esperamos de ellos es que sean inmunes a las ofensas, pero cuando atentan contra su integridad física, no esperemos que se repriman.

Aun cuando sus nervios fueron agitados, Casco y Laureiro tuvieron que soportar la impotencia, agigantada en su máxima expresión tras los castigos que les impuso Fenifut. Después de leer el comunicado que emitió la federación, notificando las sanciones para ambos clubes, con una multa que supera los 15,000 córdobas para Ferretti y partidos de suspensión a Laureiro (4) y Casco (2), agredidos y castigados, es algo repudiable.  

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