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El “héroe de la Décima” lo es también en gran parte de la “Undécima” y con ello, seguirá como enemigo público número 1 para el Atlético de Madrid: Sergio Ramos, el hombre que evitó la derrota del Real Madrid en la prórroga hace dos años en Lisboa, abrió el camino con el único gol de su equipo.

Corría el minuto 15 y el Real Madrid ya había avisado con una gran ocasión del brasileño Casemiro, que Jan Oblak despejó. Una falta lanzada por Toni Kroos fue peinada por Gareth Bale y Ramos, atentó en el área, empujó a gol y despertó de golpe todos los fantasmas de los “colchoneros”.

Yannick Carrasco empató luego para el Atlético y forzó la prórroga y los penales. En esos lanzamientos desde los once pasos, Ramos acertó con el suyo, después de un partido donde fue de nuevo el emperador de su defensa. Fue elegido el mejor de la final por sus propios méritos.

El hombre que se les ha estado apareciendo en sueños con un fado lisboeta como banda sonora hacía enmudecer con su gol de ayer, el fondo de los rojiblancos en San Siro. El mismo fondo en el que Ramos acababa de asestar ese doloroso zarpazo.

Era inevitable pensar en lo ocurrido hace dos años, cuando Ramos arrebató de las manos la ‘Orejona’ a un Atlético que empezaba a pensar en cómo celebrarlo y en cuántos ‘selfies’ iba a hacerse esta noche con el trofeo más deseado de Europa.

Entonces la jugada también nació a balón parado, con un saque de esquina de Luka Modric que Ramos, con rabia y a la desesperada, envió de cabeza a las redes entonces defendidas por el belga Thibaut Courtois, para equilibrar un partido, que el uruguayo Diego Godín había puesto de cara para el Atlético.

La prórroga de Lisboa cayó como un rayo fulminante sobre el Atlético, que vio en esos treinta minutos suplementarios como el Real Madrid apagaba sus esperanzas en el estadio da Luz, con los goles de Bale, Marcelo y el penal transformado por Cristiano Ronaldo, para un cruel 4-1.

“La primera vez (que ganas es la Liga de Campeones) es como cuando haces el amor por primera vez. Siempre lo recuerdas, pero después sí que es cierto que se puede mejorar”, había avisado Ramos el martes de esta misma semana, casi como una premonición.

El viernes, en la conferencia de prensa de la víspera del partido, Ramos dijo que los rituales de la final de 2014 los repetía en esta ocasión, por si acaso. “Lo que funciona, no se cambia”, sentenció. Y la prueba de que funcionó a la perfección fue que él, como capitán del Real Madrid, fue el encargado de elevar al cielo de Milán la ‘Orejona’, tomando el testigo de su amigo Iker Casillas, que entonces todavía estaba en el equipo blanco y fue el encargado de alzar el trofeo en Lisboa.

El sultán de Marruecos

Sergio Ramos, pese a su posición de defensa central, se está especializando en marcar en las grandes ocasiones.

Lo hizo también en aquel 2014 en el Mundial de Clubes de Marruecos, donde marcó el primer gol del Real Madrid, en las semifinales ante el Cruz Azul mexicano (4-0) y en la final contra el San Lorenzo argentino (2-0).

La FIFA eligió entonces a Ramos como el mejor jugador del torneo, por delante de Cristiano Ronaldo. “Sin duda, ha sido mi mejor año”, dijo después de aquella final contra San Lorenzo en Marrakech.

La gran mancha de su 2014 fue, eso sí, el rotundo fracaso de la selección española en el Mundial de Brasil, por lo que el “Tarzán” andaluz espera que la historia no se repita y poder hacer un papel destacado con la “Roja” en la Eurocopa de Francia (10 junio-10 julio), su próximo desafío.

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