•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Este 3 de junio en Estados Unidos se pondrá en marcha la Copa América, celebrando su centenario. Es el torneo de futbol de más largas barbas y con espesas canas, que tiene tantas historias que recordar y un detalle curioso: tres jugadores considerados–variando el orden de colocación- como los tres mejores de todos los tiempos, Pelé, Maradona y Messi, con participación en siete Copas continentales, nunca se coronaron. Algo extraño, como un vuelo de cuervos ocultando la magia de Miguel Angel en el techo de la Capilla Sixtina. 

La ventaja de Pelé, es que en su única Copa América, la de 1959 realizada en Argentina, resultó Campeón goleador con 8 y mejor jugador del torneo, aunque Brasil quedó detrás del equipo gaucho en la tabla de posiciones, después de empatar 1-1 la última batalla con goles de Pizzuti y “El Rey”, quien había sido ganador de la Copa del Mundo el año anterior en Suecia, la primera de Brasil. En esa Copa América, Pelé quedó a un gol de la marca de nueve que comparten tres artilleros en el evento.

Maradona estuvo en las Copas América de 1979, año en que ganó el Mundial Juvenil, 1987 en Argentina y 1989 en Brasil. Las huellas de su futbol fantasioso quedaron en cada uno de esos torneos, pero sin ningún título, viendo coronarse a Paraguay, Uruguay y Brasil. En el debut de Diego buscando la mayoría de edad bajo la dirección de César Luis Menotti en 1979, estaban Pasarella, Bochini, Fortunato, Bordón y Valencia, saltando a la cancha como favoritos, pero quedándose cortos. -Maradona se retiró con la asignatura pendiente de una Copa-

Messi, de 3-0 en Copas Américas 

El debut de Lionel Messi en una Copa del Mundo contra Serbia en el 2006, lo recordará por siempre. El técnico argentino Pekerman, lo envió a la trinchera en el minuto 75, y en el 87, serpenteando, lo que sería su “marca de fábrica”, había hecho llegar el balón a las redes. Ocurrió hace diez años, Messi tenía sólo 19 y estaba comenzando a construir lo que ha sido una historia de ribetes espectaculares, que nos aproxima a la incredulidad.

No se pensó que Messi, además de convertirse en un fabricante de magia como lo fue Maradona, algo que se consideró viable, llegara a ser un goleador tan productivo, capaz de vivir distraído tumbando marcas en diferentes eventos, siendo visible incluso en la Selección de Argentina, instalándose en el segundo lugar detrás de Gabriel Batistuta.

Con Argentina saliendo por la puerta de atrás en las Copas en el 2007 y en el 2011, Messi fue nombrado el mejor jugador joven del torneo y uno de los más brillantes en el otro, pero con las manos vacías. El único gol de Messi en la Copa América 2015 fue cobrando un penal, pero, igual que Maradona en el Mundial de 1990, su incidencia en lo general fue mayúscula dejando certificado de eso juego tras juego. En el Mundial de 1990 realizado en Italia, que vio debutar a Argentina perdiendo 1-0 con Camerún después de haberse coronado en 1986 en México, cuando Diego iluminó el planeta, el astro gaucho no marcó gol en los siete juegos, limitándose a uno en tanda de penales, fallando también otro, sin embargo, el pase magistral a Caniggia, permitió vencer a Brasil y abrirse paso hasta la final con las atajadas de Goycochea. 

Una larga sequía 

Messi fue calificado como el mejor en tres de los cinco primeros juegos realizados por Argentina en la Copa Continental del 2015, agregando esa soberbia exhibición frente al batallador y rocoso equipo de Paraguay, en el duelo que aseguró el boleto para la final contra Chile, en busca de un título que el equipo gaucho no ha conseguido a lo largo de los últimos 23 años.

No pudo ser. Después de 99 años de espera, Chile conquistó la Copa continental por primera vez. Un penal a lo Panenka ejecutado por Alexis Sánchez, mató en cámara lenta a un irreconocible equipo argentino, que acorralado por la angustia, se aferró al azar de los tiros desde los doce pasos, luego de ser claramente superado en todos los sectores de la cancha a lo largo de 120 minutos como no se esperaba. No sé si estaba escrito ese falso equilibrio 0-0, pero como decía Oscar Wilde, con el destino no se discute. Menos mal que los penales hicieron justicia y Chile se impuso, título que defiende en esta edición Centenario en Estados Unidos.

En el 2015, sin la luz de Messi, sin la pelota, con muy pocas ideas, desconectado adelante, frágil en el medio y agobiado atrás, Argentina se mantuvo lejos del paraíso, y la ilusión de ponerle fin a la sequía de 22 años se hizo añicos, alargándola a 23. Igual que Maradona en su tercera Copa América, Lionel Messi salió frustrado. El dispositivo chileno planificado por Sampaoli para apretarle las tuercas al mejor jugador del planeta, funcionó eficazmente manteniéndolo a raya hasta con tres hombres y utilizando relevos. No aceptó ser nombrado el mejor jugador del torneo, aunque ciertamente lo fue, pero sin título, los reconocimientos se empequeñecen. 

Como hace un año, es obvio que todas las miradas estarán siguiendo las huellas del astro más fulgurante del futbol mundial en esta Copa América 2016, más allá de encontrarse bajo observación médica por la agresión sufrida hace unos días en un duelo nada amistoso con Honduras. Siempre flexible aún en las malas, Messi pega fuerte y al hígado, mostrándose creativo, competitivo y dañino. El argentino es resplandeciente, rico en matices, con un movimiento de ritmo poético, sinuoso, capaz de entrar serpenteando al Museo de Louvre o El Vaticano, cobijado por una sencillez impresionante. Siempre se le exige al máximo, lo que es natural, por considerarlo capaz de cortar las cabezas de la Medusa. Ese es su gran reto en esta Copa América del 2016.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus