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No he podido dormir tratando de encontrar la respuesta precisa a la pregunta: ¿Quién es más entre Stephen Curry y LeBron James? Pienso que, sin obviar el impacto provocado por la brillantez, incidencia y magia de Curry para empujar a los Warriors a dos finales y establecer una marca que parece improbable de ser tumbada algún día, LeBron sigue siendo el más grande jugador de la NBA. Es completo, realmente demoledor, capaz de cargar a un equipo sobre sus espaldas como lo demostró el año pasado sin Love y sin Irving, manteniendo preocupados a los Warriors, adelantando a los Cavaliers 2-1 en la serie final, asombrando al planeta NBA. Incluso Curry se detuvo a ratos para ovacionarlo mientras los Warriors ganaban tres consecutivos frente a un LeBron, físicamente desfondando por el excesivo esfuerzo, pero en pie de guerra.

Una esperada revancha 

Ahora estamos en las puertas de la revancha después de una temporada que ha mostrado a los Warriors más grandiosos y Curry agigantado como líder en anotación y récord de 402 triples, pero afectado por una torcedura al iniciarse los playoffs, obligado a dosificarse en su reaparición. Es difícil encontrar a alguien situando a los Warriors como no favoritos, sobre todo después de haberlos visto arrebatarle a Oklahoma los dos últimos juegos, quitándose la soga del cuello y con Curry lo suficientemente restaurado, pero vale la pena colocar sobre el tapete el factor soporte que tendrá LeBron con Kevin Love y Kyre Irving, disponibles, fajándose, no viendo los juegos desde las tribunas, inutilizados.

Cleveland golpeó la mesa ruidosamente en la postemporada con 10 triunfos consecutivos. No lograron barrer a los Raptors, que de pronto resurgieron pero ganaron 12 y perdieron 2, en tanto los Warriors fueron vencidos una vez por Houston, otra por Portland que ofreció grandes batallas, y tres por el Thunder. Posiblemente afectados por el desgaste que produce la persecución de un récord contra reloj, los Warriors se debilitaron, aunque finalmente sobrevivieron incluso a la pérdida de Curry. La resistencia de Portland y el atrevimiento de Oklahoma permiten considerar que los Warriors son temibles, pero no imbatibles, y con los Cavaliers bien armados, enteros físicamente y con la furia de LeBron, esta serie puede ser propicia para cruzar los dedos.

Lebron pudo ser más valioso 

Los Cavaliers perdieron las dos veces que se encontraron con Golden State en la temporada, pero igual, el Thunder había sido derrotado en tres duelos por la tropa de Steve Kerr y casi lo elimina en la final de conferencia. Así que no podemos descartar la posibilidad de una final escalofriante, aún admitiendo que el favoritismo de los Warriors no se discute. Hace un año, LeBron superó a Curry en puntuación con promedio por juego de 35.8, en tanto el “as” de Golden State fue reducido a 26. Incluso en triples, LeBron con 13 se acercó a uno de Iguodala, saltando sobre Thompson (12), aunque distante de los 25 registrados por Curry. La superioridad de LeBron en rebotes con 13.3 de promedio fue aplastante contra 8.3 de Green, 5.8 de Iguodala y 5.2 de Curry. También fue líder en asistencias con 8.8 y pudo ser el Más Valioso desde un equipo perdedor de la final, pero el reconocimiento fue para Andre Iguodala.

También: Curry y LeBron James en el Primer Equipo de la temporada 2015-2016 de NBA

Se inicia hoy la final de la NBA con ese doble reto para LeBron. Más difícil hacer campeón a Cleveland que superar a Curry con una actuación cumbre. Ya lo hizo en el cierre del 2015. Al caer el telón de esta serie, podríamos seguir preguntándonos ¿quién es más entre LeBron y Curry?

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