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El escocés Andy Murray (N.2) ganó al vigente campeón, el suizo Stan Wawrinka (N.3), este viernes en semifinales de Roland Garros, y jugará la final el domingo con el rey del circuito, el serbio Novak Djokovic (N.1).

En la Philippe Chatrier, el escocés exhibió su máximo nivel para ganar 6-4, 6-2, 4-6 y 6-2. Al mismo tiempo en la Suzanne Lenglen, Djokovic arrollaba al austriaco Dominic Thiem (N.13), uno de los jugadores con más futuro en el circuito, pero que pagó su bautizo en las semifinales de un grande. Ganó el serbio 6-2, 6-1 y 6-4.

Este domingo los dos jugadores de 29 años, amigos desde que coincidieran en torneos infantiles, disputarán su sexta final de Grand Slam, con un balance de 4 victorias y dos derrotas para Djokovic.

Primer británico desde 1937

Con su triunfo ante Wawrinka, Murray es el décimo hombre en la era Open (desde 1968) en alcanzar la final de los cuatro torneos del Grand Slam. Además es el primer británico en pisar la final en París desde Bunny Austin en 1937. El domingo intentará ser el primero en ganar desde Fred Perry en 1935.

“Sabía que si quería ganar tenía que jugar mi mejor partido en tierra batida. El balance de Stan aquí en los dos últimos años es increíble. Estoy muy orgulloso, no esperaba alcanzar la final, antes no lo hacía tan bien en tierra, pero en los últimos años he obtenido mis mejores resultados”, explicó Murray en la pista.

Este viernes el N.2 mundial, espectacular en defensa, dejó que Wawrinka tomara riesgos en ataque, con 41 ganadores y 43 errores no forzados, mientras que Murray firmó 25 y 22. Además hizo daño con las dejadas a Wawrinka, que en su defensa de la corona fue capaz de apuntarse la tercera manga con la primera bola de break que tuvo.

Pero Murray era superior, con una rotura al principio del cuarto set que le lanzó a la victoria, cerrada en 2 horas y 35 minutos.

Cómodo en la pista

“Fue mi mejor partido de la temporada”, dijo tras su partido Djokovic, que en los últimos días había multiplicado los gestos de frustración, incómodo por los problemas ocasionados por la lluvia en el torneo.

Revelación del torneo, Thiem, de 22 años, no fue capaz de rendir como en la víspera ante el belga David Goffin (N.13). Se mostró nervioso e inconsistente ante el mejor tenista del mundo. Djokovic, que sólo cometió 15 faltas directas (por 34 de Thiem), encadenó los juegos, metiendo mucha presión sobre el servicio del austriaco gracias a su espectacular resto.

Ya intratable el jueves ante el checo Tomas Berdych, una de sus víctimas favoritas, Djokovic sobrevoló las dos primeras mangas. En la tercera atravesó un bache, que Thiem aprovechó para situarse 3-0. El suspense no duró mucho y Djokovic impuso su ley.

“Juego cada vez mejor, estoy muy contento por cómo las cosas avanzan. El ambiente era increíble en la Suzanne Lenglen, parecía un partido de Copa Davis. Ganar este torneo sería especial”, dijo Djokovic, por fin contento con la circunstancias.

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