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Desde cualquier ángulo y distancia, el futuro de los Cavaliers se ve vacío. Después de ser atropellados 110-77 por los impetuosos y destructivos Warriors en la segunda batalla, uno se pregunta si existe equipo capaz de ganarle a Golden State cuatro de cinco juegos. El inspirado Thunder estuvo próximo, pero no pudo. Y no se les ve cara a estos Cavaliers, que enfrentan el inconveniente del golpe recibido por Kevin Love, de poder realizar una remontada espectacular. No con Green agigantado, Bogut neutralizando todo con seis bloqueos, Iguodala con su presencia efectiva, y los tiradores largos Thompson y Curry, con los ajustes requeridos. La maquinaria que maneja Steve Kerr podría continuar su avance en Cleveland frente a un equipo aturdido.

LeBron sin puntos en el primer cuarto y retirado de acción en el cierre de juego con tan amplia diferencia a favor de los Warriors, marcó 19 puntos, con 8 rebotes, 9 asistencias y 4 tapones, pero con siete pérdidas de balón, consecuencia de una ansiedad excesiva y falta de acompañamiento. En tanto, la adecuada distribución de esfuerzos de los Warriors libera de presión a Curry y Thompson, facilitando el crecimiento de Green, muy poco visto contra el Thunder. Anoche, después del primer cuarto, los Warriors estuvieron imparables, provocando estragos. Faltando tres minutos, tenían ventaja de 27 puntos 100-73. Los Cavaliers se veían amortajados. La paliza 110-77 fue posible con 28 de Green, 18 de Curry, 17 de Thompson y 14 triples. Sencillamente impresionante.

Inicio sin prisas 

Con los dos equipos moviéndose raramente entre la inseguridad, los Cavaliers, aprovechando un impulso proporcionado por el accionar de Richard Jefferson, se impusieron 21-19 en el primer cuarto, mientras el “as” de Cleveland, LeBron James, se quedaba sin puntos, algo nunca visto en postemporada. En tanto, Curry, que tardó en activarse, logró marcar 5 puntos, incluyendo su primer triple después de tres intentos fallidos. Drymond Green, con 6 puntos, fue el más eficaz de los Warriors en esta etapa inicial, y aunque no tan sorprendente como lo de LeBron, el pistolero Klay Thompson, tampoco registró puntos. 

El vibrante resurgimiento de LeBron en el segundo período con 14 puntos, no impidió que Golden State dominara 33-23, para establecer una distancia de 52-44, de gran significado, al recuperar su efectividad tirando desde afuera. Curry agregó 7 puntos con su segundo triple con 5 de 9 desde el campo en esa primera mitad. Sujetado Irving en cero durante este cuarto, la gestión ofensiva de los Cavaliers dependió de las arremetidas de LeBron y las apariciones de Love, golpeado seriamente en la cabeza en una de las acciones. Los Warriors, con 52 por ciento de efectividad tirando, llegaron a edificar una ventaja de 13 puntos (50-37), manejando muy bien sus rotaciones y aprovechando sus disparos largos, para imponerse por 10 puntos y garantizar ventaja de 8 en la mitad del trayecto. Jugando en casa, donde son casi invencibles, esa diferencia era algo más que una advertencia, prácticamente una sentencia.

Golpeo definitivo 

La diferencia de 8 puntos fue agrandada por unos Warriors candentes, que incineraron las esperanzas de recuperación de los Cavaliers, volviendo a ejercer control sobre LeBron, reducido a 5 puntos, para llegar a 19, mientras Drymond Green continuaba desbordado, y el cañoneo de Klay Thompson, cerrando ese período con un triple, golpeaba en la mandíbula a los de Cleveland. Faltando 8 minutos, la ventaja de Golden State era de 11 puntos, más adelante de 14 (67-53) y un instante después de 16 (69-53), con un doble de Green. Con los Warriors sueltos, todo parecía escrito. La ventaja de 20 puntos (82-62) antes del último período no permitía la menor duda.

En el cierre, se estiró el martirio de Cleveland, con los Warriors cabalgando alegremente hacia una victoria rotunda por 110-77, acariciando la posibilidad de su segundo banderín consecutivo.

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