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Barrida descartada y peligro a la vista si la defensa de los Warriors vuelve a desorientarse en el cuarto juego, y sus mejores pistoleros, Curry y Thompson, no se activan lo más pronto posible. Ellos parecieron estarse balanceándose en una hamaca sin visión del aro durante la mitad del trayecto, limitados a 12 puntos en esos 24 minutos, con solo un triple. Algo tenebroso para el técnico Steve Kerr. En tanto, demostrando que se mueven y son capaces de golpear con una rotunda victoria por 120-90, los Cavaliers enviaron señales de advertencia a los Warriors superándolos en todo, incluso en el cañoneo largo y prevaleciendo claramente en los rebotes.

Con ventaja de 89-69 entrando al último cuarto, los Cavaliers, urgentemente necesitados de un triunfo contundente, no cedieron ni un centímetro y continuaron su trabajo destructivo con la misma fiereza, manteniendo a los Warriors debajo de la suela de sus zapatillas, tan anchas y pesadas como las de LeBron. Aún con la claridad de la victoria, el favoritismo de Golden State solo ha sufrido un mordisco, aunque LeBron con 32 puntos, Irving con 30 y Smith con 20, agrandados, dejaron a los expertos rascando sus cabezas frente al futuro inmediato.

PISA FUERTE CLEVELAND

De entrada, los Cavaliers se mostraron tan restaurados como la Mona Lisa en el Museo de Louvre. Veloces, voraces, precisos. La ventaja de 9-0 encendió las tribunas. Jefferson, el reemplazo de Love, incidiendo, Irving con su agilidad y puntería recuperadas y LeBron con su presencia. El estiramiento de Cleveland 19-4 y 21-6, era alentador. Faltando 2:25 minutos, los temibles Warriors estaban en solo 10 puntos con sus ases Curry y Thompson enmudecidos, sin poder sacudir el cesto. Con 1:15 pendientes, los Cavaliers danzaban alrededor de una ventaja de 20 puntos (30-10). Sin embargo, Golden State dejó de bostezar y recortó 33-16 después de una pérdida de balón de Shumpert, con doble de Barnes. Irving con 16, LeBron con 8 y Jefferson con 5, fueron los mejores canasteros por Cleveland en los primeros 12 minutos, mientras Curry y Thompson, se quedaban sin puntos por un irreconocible Golden State.

La inspiración de los Cavaliers sufrió una interrupción en el inicio del segundo período, y los Warriors aprovecharon para marcar 7 puntos y acercarse 33-23 con el impulso de Barnes y Green. La agresividad se detuvo por casi dos minutos con la pizarra 36-27, hasta que Tristan Thompson, con doble y libre, aumentó 39-27, pero Golden State respondió al cañoneo largo de Irving y Smith reduciendo distancia a 9 puntos (48-39), después que Curry, faltando 3:50 de esa etapa, conseguía sus primeros dos puntos, atravesando su más largo ayuno en la serie. Dos fallas consecutivas debajo del tablero de los Cavaliers y una de LeBron, con estorbo de Green, permitieron a Golden State imponerse 27-18 y aproximarse a ocho puntos 43-51 en la mitad del trayecto. El tiro desde medio campo que hizo Smith y levantó al público, fue anulado por salir el balón de sus manos con el tiempo finalizado.

GOLPEO DEFINITIVO

Mostrando intensidad en un esfuerzo por aferrarse a la posibilidad de vencer, los Cavaliers iniciaron el tercer cuarto con una racha de siete puntos, estableciendo una diferencia de 58-43, estimulante para las tribunas. Con LeBron y Smith disparando al estilo viejo oeste, los Cavaliers consiguieron la mayor diferencia en puntos del juego (22) al extenderse en la pizarra 70-48, antes del primer triple de Curry, que lo motivó haciéndolo crecer, aunque no lo suficiente para meter en problemas al equipo de Cleveland, muy seguro manejando la  amplia ventaja y ganando el período 38-26, agrandando las cifras globales 89-69 antes de entrar al último período. James con 24 puntos, Irving con 25 y Smith con 17, mantenían gimiendo el cesto de Golden State, facilitando la incorporación de los Cavaliers.

En el cierre de juego, los Cavaliers siguieron pisando el acelerador como lo hacen Rosberg o Hamilton en Fórmula Uno y manteniendo su ritmo, intensidad y eficacia, terminaron de apretar el cuello de los Warriors sellando el 120-90 en la pizarra. Así que fue espantado el fantasma de una barrida, y los Cavaliers viven y muestran su dentadura.

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