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Tanto Stephen Curry (19 puntos) como Klay Thompson (10 puntos) están sufriendo más de lo que acostumbran en estas finales ante Cleveland Cavaliers (2-1). El gran trabajo defensivo y la presión que están ejerciendo sobre ellos minan sus opciones.

En los dos partidos anteriores los ‘Hermanos Splash’ también estuvieron limitados; sin embargo, en esta ocasión no hubo banca salvadora, ni un Shaun Livingston caído del cielo. La agresividad con la que salieron los Cavs en el primer cuarto (parcial de 9-0 antes del primer tiempo muerto y 20 puntos de diferencia), fue suficiente para marcar la tónica del partido: incapacidad de los dos buques insignia de Golden State Warriors y poderío extremo de LeBron James (32 puntos, 11 rebotes y 6 asistencias) y Kyrie Irving (30 puntos, 8 asistencias y 4 rebotes).

“Desafortunadamente fui yo. Ellos estaban jugando agresivos en defensa y comenzaron el partido con un gran empuje. No hice nada para evitarlo ni jugué a mi manera. Necesito ayudar a mi equipo, necesito jugar cien veces mejor, especialmente en el primer cuarto. He de controlar el partido y no lo hice”, afirmó Curry.

Lejos de llevar a cabo su pretensiones, Curry estuvo más fuera que dentro. Antes de comenzar la cita hubo una sola cosa que Steve Kerr le comentó al Jugador Más Valioso de la NBA: “Cuidado con las faltas personales”. Solo en el primer periodo ya acumulaba dos, al descanso tres y en total llegó a las cuatro sanciones. Perdió agresividad defensiva, pasó más tiempo del habitual sentado y no pudo afinar la puntería.

DESAPARECIDOS

Tanto el armador como Thompson se vieron perjudicados por la capacidad defensiva de los Cavaliers en el perímetro. Según el departamento de estadísticas de ESPN, un tercio de los lanzamientos exteriores de los californianos estuvieron libres de marca, mientras que en los dos juegos anteriores la cifra fue de un 60 por ciento. Los dos jugadores fueron encimados con rapidez cada vez que rondaban el arco y sus anotaciones combinadas no superaron los 35 puntos en el tercer enfrentamiento. Se trata de la segunda marca más baja de la temporada.

Una de las razones del desfalco de Curry y Thompson fue la presencia de Tristan Thompson. La presencia del pívot les privó del espacio necesario para producir en larga distancia. Con él encima de ellos en diferentes momentos, los guerreros no pudieron pasar del 2 de 8. El jugador de los Cavaliers les defendió en un 25 por ciento de sus jugadas. Fue tal la presencia defensiva con el base y el escolta que 22 de sus 26 lanzamientos fueron encimados, incluidos 13 de los 16 intentos de tres que protagonizaron, de los que solo pudieron tirar dos. El balance en triples combinados fue de 4 de 16.

Los Cavaliers se pusieron en posición de optar por remontar una serie que se puso 2-0 si consiguen repetir el éxito de este compromiso. Los Warriors aún se encuentran en una buena situación gracias a que cumplieron en su feudo. Tras caer en Cleveland, los vigentes campeones sufrieron su derrota 15 de la temporada, tras finalizar la campaña regular con un balance de 73-9, récord de la historia de la NBA tras superar a los Chicago Bulls de la 1995-96.

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