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Las imágenes de la película Karate Kid fueron las causantes de que Dulce García Taleno, seleccionada nacional de Taekwondo, se enamorara de esta disciplina deportiva, a tal punto de tomar la decisión de ingresar a la Academia Choi, una de las más prestigiosas del país, la misma en la que con disciplina y constancia, el muchachito Larry Dávila Zeledón, prospecto de gran proyección, se prepara para convertirse en una gran figura nacional de este deporte. Ambos sueñan con llegar a los Juegos Olímpicos y han empezado la construcción de ese sueño en las instalaciones de la mencionada academia.

“Fue difícil”

“Cuando les dije a mis padres que deseaba introducirme en esta disciplina deportiva, fue un poco difícil, sobre todo por mi mamá, ella es muy sobreprotectora y me decía que iba a golpearme, pero mi padre me dejó”, cuenta Dulce, convencida de no haberse equivocado al escoger la práctica del Taekwondo.

Esta joven de 15 años, tenía 10 cuando inició su travesía por el mundo de las artes marciales, impulsada por las imágenes de una famosa película. “Me enamoré del Taekwondo luego de ver Karate Kid. Esa cinta fue una gran motivación para mí. Me enamoré por los valores que esta disciplina te enseña, porque esto no es solo físico, también es mental”, comenta, la misma jovencita que ha entrenado con reconocidos maestros en los Estados Unidos y que tiene dos años de formar parte de la selección nacional de Nicaragua.

“Vencí el miedo”

Por su parte, Larry Dávila se enamoró del Taekwondo luego de pasar por las instalaciones de la Academia Choi y ver las clases que impartía el profesor Allan Argüello. “El sonido y los movimientos me atraparon, entonces decidí venir (a la academia) y me enamoré del Taekwondo”, cuenta el muchacho de 14 años.

“Mi primer torneo lo gané, pero luego los rivales hacían conmigo lo que querían. Solo vivía perdiendo. Lo que pasaba es que sentía miedo, pero cuando logré vencerlo empecé a ganar. Mi primer evento internacional fue el USE Open en el 2015 y el segundo fue los Juegos de Codicader, quedé en segundo lugar. Al final vencí el miedo”, recuerda Dávila.

Disciplinados y soñadores

 “Este deporte me ha enseñado la confianza en mí misma. Además me ha ayudado a ser más disciplinada y a tener presente la importancia de ser perseverante”, expresa Dulce. Por su parte, Larry señala que practicar Taekwondo le ha permitido ser una persona más disciplinada, respetuosa, puntual y responsable.

Ambos atletas sueñan con llegar a los Juegos Olímpicos, es por eso que su preparación no se limita a las dos horas de entrenamiento en la academia, sino que entrenan mucho más tiempo en sus casas. Pero ellos no sueñan solamente con ser grandes atletas, sino con llegar a convertirse en profesiones útiles para la sociedad, por eso no descuidan sus estudios y procuran mantenerse al más alto nivel académico.

La academia

Fundada en 1991, por Miguel Ángel Argüello, hermano del actual director, la Academia Choi, ha preparado a casi 5,000 estudiantes desde sus inicios y actualmente entrena a 200, de entre los cuales sale el 60% de los seleccionados nacionales.

“Tenemos medallistas de plata en Juegos Centroamericanos, medallistas de bronce a nivel Centroamericano y del Caribe, medallistas de oro en los Juduca. Esta escuela ha contribuido a la masificación del Taekwondo”, señala Allan Argüello, actual director y quien, mientras se dedicaba aprender este deporte, terminó la universidad convirtiéndose en un licenciado en administración de empresas.

Precisamente esa visión de administrador lo ha llevado a pensar en la apertura de dos nuevas sucursales de su academia, una en carretera a Masaya y otra en Carretera Sur. “La idea es masificar esta disciplina y aportar atletas de gran calidad para la representación del país”, puntualiza.

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