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Cheslor Cuthbert se escapó a tiempo de los brazos de la inutilidad, pasando de un juego a otro, del silencio al bullicio extremo, de la muerte a la vida, del anonimato al protagonismo absoluto, estremeciendo a los Medias Blancas de Chicago con el poder de sus puños, convirtiéndose en el héroe en la victoria de los Reales de Kansas City con marcador de 4-1.

Fue una tarde para no olvidar jamás. El muchacho que había sido reducido a la nada la noche anterior, salió del cuarto del silencio e hizo erupción. El juego estaba 0-0, cuando se posicionó en el cajón de bateo, listo para encarar al abridor José Quintana, quien había retirado a los primeros siete bateadores. El dominio del abridor de Chicago fue espantado por el nicaragüense, quien con cuenta de 2-2, conectó con furia una bola rápida de dos costuras y la depositó al otro lado de la barda del jardín derecho, poniendo la pizarra 1-0.

En su segundo turno, Quintana lo dominó en rola a la tercera base, vengándose del trancazo recibido entradas anteriores. Sin embargo, en el octavo episodio, con el juego 2-0, Cheslor volvió a tronar ante el mismo Quintana. Esta vez, el nica no le dio tiempo de pensar cómo dominarlo, pues le hizo swing al primer lanzamiento y envió la bola más allá de la barda del jardín izquierdo.

Tan solo una entrada después, el caribeño cerró su noche inolvidable con un sencillo al jardín derecho, lo que le permitió terminar el juego bateando de 4-3, con dos cuadrangulares, dos carreras empujadas y dos anotadas.

Histórico

Cheslor se convirtió en el tercer nicaragüense que conecta dos jonrones en un mismo partido en Grandes Ligas.

Antes lo habían hecho David Green y Marvin Benard. Ambos lo hicieron solo una vez a lo largo de sus carreras.

Por otro lado, los cañonazos de Cheslor fueron el 101 y el 102 de la historia de los nicas en Grandes Ligas: 54 de Marvin Benard, 31 de David Green, 12 de Everth Cabrera y 5 de Cuthbert.

Por su parte, Erasmo Ramírez lanzó un tercio de inning ante los Astros de Houston, no permitió imparables, pero otorgó una base por bolas, golpeó a un bateador y cometió un wild pitch, con lo que el corredor que heredó anotó la carrera de la ventaja. Entró con el juego empatado y lo dejó perdido. Su efectividad quedó en 2.91.

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