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Diógenes diría que todo está escrito para esta noche: Los Warriors regresan a su acasa, Oakland, donde son casi invencibles, con Stephen Curry recargado, es decir en llamas, imparable, y la final de la NBA a su favor 3-1. ¿Cómo podrán escapar al aniquilamiento los Cavaliers de Cleveland? Quizás, ni con dos LeBron James. Conquistando su segundo título consecutivo, el equipo de Golden State piensa rematar una temporada grandiosa que incluye el récord de 73 triunfos, la unanimidad en el más valioso para Stephen Curry, y su escalofriante cifra particular de 402 triples.

Vimos un gran equipo 

A lo largo de los primeros tres juegos, Curry y su “socio” en destrucción de rivales, Klay Thompson, estuvieron escuchando críticas. En el cuarto juego, frente a la urgencia de evitar un equilibrio 2-2 en la serie, el estallido de Curry con 38 puntos acertando 7 triples, y el aporte de Thompson, empujaron a los Warriors a una resonante victoria 108-97, después de entrar al último cuarto con ventaja de apenas dos puntos (79-77) y una serie amenaza danzando sobre sus cabezas.

Fue impresionante ver a Golden State olvidarse del aplastamiento de 30 puntos sufrido en el tercer juego, al caer 120-90. Además de los 38 puntos con 5 rebotes y 6 sistencias de Curry y los 25 de Thompson, estaba el aporte de Harrison Barnes, quien marcó 14 puntos y 8 rebotes, de Draymond Green amordazante en la defensa, cerrando el medio cuando los Guerreros cerraron el juego con la alineación de la muerte, de Andre Iguodala, tan importante como siempre. Incluso Anderson Varejao y James Michael McAdoo salieron del banco para echar una mano. Un equipo funcional.

Suelto, hace estragos

“Es Stephen Curry,” dijo Steve Kerr, en técnico de los Warriors. “Él es el más valioso sin discusión. No tiene el tamaño y la fuerza para dominar un partido físicamente, así que tiene que dominar con su habilidad, y eso no es una cosa fácil de hacer porque su tiro a veces no va a entrar. Pero él tiene un montón de fe en sí mismo, confió en su tiro y solo siguió disparando. Cuando está preciso, hace estragos”. Lo esencial para evitar el lío que provocaría la nivelación de la serie, era el accionar de Curry, estando conscientes que su rodilla derecha no se recupera totalmente del esguince y que sus limitaciones eran evidentes cada vez que tomaba el largo camino alrededor de los defensores. No tenía esa facilidad para fabricar grietas y abrirse paso. Es obvio para cualquiera que lo haya visto, que no tenía la explosión que lo caracteriza. El Curry original, como lo acaba de demostrar, está de regreso con los Cavaliers en jaque. No cometan la imprudencia de apostar contra los Warriors.

  • 7:00 de la noche está programado que inicie el quinto desafío de la final de la NBA entre Cavs y Warriors.
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