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Han pasado tres meses desde que el púgil nicaragüense Byron “Gallito” Rojas se convirtió en monarca mínimo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). El pasado 19 de marzo superó al entonces supercampeón sudafricano Hekkie Budler, contra todo pronóstico y se revistió de gloria, alcanzando el éxito y la notoriedad que todos los boxeadores anhelan.

El objetivo que se trazó al incursionar en el boxeo le llegó en hora buena, a sus 25 años, con la madurez necesaria para asumir los retos que se presenten, dispuesto mejorar su técnica y consolidar sus virtudes. Rojas goza de la fama natural de un campeón, los reflectores están constantemente sobre él y es visto como un héroe, así fue como lo recibieron en su natal Matagalpa.

Sin embargo, no olvida sus raíces, lo difícil que fue escalar en el boxeo profesional y abrirse espacio entre tantos púgiles que aspiran llegar al sitio donde llegó él. A pesar de que su economía ha mejorado sustancialmente y que su agenda se centra a nivel internacional, el “Gallito” no abandona la sencillez que lo caracteriza.

La humildad, carisma y disposición son pilares que soportan su carrera como púgil y marcan su vida fuera de los cuadriláteros. Esas cualidades fueron las que inspiraron a su promotor, Marcelo Sánchez, a integrarlo a la escuadra de Pinolero Boxing en el 2012, aunque sus recursos boxísticos eran limitados y no tenía el poder suficiente en sus puños para impactar.

“Apenas tenía nueve peleas cuando lo agarré (a Rojas), no me impresionó, tenía un boxeo lento y le faltaba aprender mucho. Eso sí, no dudé en firmarlo porque le miré algo que no tienen otros: coraje, determinación y agallas; era un gallo de pelea, el apodo lo tenía bien puesto”, confiesa Sánchez, quien goza de los manjares del triunfo de su pupilo.

Su estreno con la promotora Pinolero Boxing no fue el mejor, Rojas sucumbió en par de ocasiones, de hecho son sus dos únicas derrotas en el profesionalismo, la primera contra Luis Ríos y la otra ante Róger Collado, a quien previo a su primer revés había superado por nocaut.

Tras los malos resultados rompió su vínculo con Sánchez y peleó tres veces por invitación de otras promotoras.

Las victorias consecutivas sobre Alexander Martínez, Omar Ortiz y Alcides Martínez lo inyectaron de confianza y regresó con Sánchez, esta vez para quedarse. El 19 de octubre del 2013 peleó nuevamente como miembro de la empresa Pinolero Boxing, venciendo a Luis Ríos, un mes después superó a José Aguilar y se adjudicó el título nacional mínimo (105 libras).

Viento en popa

El gimnasio Guy Rouck Chávez, de Matagalpa, se convirtió en el santuario de Rojas. En ese escenario hilvanó seis triunfos consecutivos, tres de carácter internacional contra Eduardo “La Amenaza” Martínez, Ismael “El Niño” Morales y Ricardo “El Torito” Pérez. El último de estos es vigente campeón plata mínimo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Para entonces, en lapso de un año, Rojas mejoró significativamente su calidad. A medida que era exigido fue puliéndose e hizo los méritos suficientes para aspirar a una pelea titular en el extranjero, la cual llegó luego de tres intentos que hizo el promotor Sánchez por ubicarlo como retador a una corona mundial.

“Cuando le ganó a Byron Castellón, que era considerado un rival peligroso, exponiendo el cetro nacional mínimo, supe que era hora de llevarlo a otras lides y no me equivoqué. Después de buscar por varios medios, por fin Renzo Bagnariol me presentó al promotor de Budler y amarramos la pelea”, ambienta Sánchez.

Posiblemente nadie habría apostado a favor de Rojas para el pleito contra Hekkie Budler, quien días antes de subir al ring contra el nicaragüense había sido nombrado supercampeón. No obstante, el matagalpino sabía que difícilmente tendría otra oportunidad como esta y entrenó como jamás lo había hecho antes, dejando el aliento en cada práctica.

“En su mirada había un brillo que indicaba su objetivo. Byron se esforzó enormemente y no titubeó cuando le dije quién sería su rival. Entrenó al lado de don Róger Rivas, fue de mucha ayuda para él, obviamente el ‘Gallito’ dio todo por llegar en óptimas condiciones a la pelea y no nos defraudó”, recuerda Marcelo, quien tras la coronación de su pupilo admitió que se había “graduado” como promotor, al ser Rojas el primer campeón mundial de su escuadra, en diez años al frente de Pinolero Boxing.

Había que mejorar

Sánchez reconoce que el triunfo de Rojas sobre Budler fue “una sorpresa para todos”, consciente que el favoritismo estaba del lado del sudafricano. Sin embargo, el coraje de Byron fue el motor que lo impulsó a la coronación. Como es natural, una vez conseguido el objetivo, el panorama cambia radicalmente y vienen retos de mayor envergadura, para los cuales hay que estar preparado.

“Hicimos la lectura de la pelea contra Budler y coincidimos en que Byron debía mejorar algunos aspectos, sobre todo, necesitaba mejorar en su velocidad, pegada y técnica para defenderse y ripostar, eso nos obligó a invertir en una buena preparación y emigramos”, dijo el promotor, cuya decisión parte del siguiente desafío de Rojas, quien el próximo 29 de junio defenderá por primera vez su título mínimo contra el tailandés Knockout CP Freshmart, dos veces verdugo del pinolero Carlos “Chocorroncito” Buitrago.

Hace aproximadamente un mes y medio, Rojas partió hacia Panamá para unirse al campo de entrenamiento del prestigioso preparador Rigoberto Garibaldi. Pero el viaje lo hizo sin su antiguo entrenador, Róger Rivas, quien decidió quedarse en Nicaragua. La salida de Rivas del equipo de Rojas fue mal vista por algunas personas, aun cuando el propio adiestrador reconoció que fue decisión suya no viajar.

En el país canalero, Byron se climatizó y entró en ritmo, su promotor reconoce que a estas alturas ha logrado una importante mejoría en su técnica y estrictamente en su condición física, a sabiendas que contra Freshmart debe tener el oxígeno suficiente para aguantar el tren de pelea.

“Lo importante es que, además que está en buena forma física, se mueve más y está más veloz con sus combinaciones”, manifiesta Sánchez.

Confianza total

Estaba previsto que Rojas llegara a Nicaragua a inicios de esta semana; sin embargo, ante el alud de comentarios relacionados con la salida de Rivas de su equipo de trabajo, Garibaldi recomendó al promotor que lo mejor era que el “Gallito” emprendiera el viaje a Tailandia desde Panamá, para evitar perturbaciones.

“Creo que fue una recomendación razonable y cedimos. Byron está contento allá, obviamente quería ver antes a sus familiares, dos de sus familiares lo acompañarán en Tailandia y será motivante. Confío en que logre una buena pelea, esta vez estoy seguro que vendrá de regreso con su cinturón, el entrenamiento con Garibaldi ha sido fructífero”, asevera Sánchez.

Mañana, Rojas viajará de Panamá hacia Tailandia, junto a su promotor Marcelo Sánchez, su entrenador Rigoberto Garibaldi y dos familiares, nueve días antes de defender su corona mínima de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el mayor reto de todo campeón: mantener la categoría.

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