Harold Briceño Tórrez
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Las puertas del cielo fueron abiertas para los Cavaliers de Cleveland . Lo tropa comandada por el implacable LeBron James resurgió y mató. Situados ahora en la cúspide del mejor baloncesto del mundo, los de Cleveland disfrutan no solo del título conseguido ante los Warriors de Golden State, sino también de haber entrado en la historia tras levantarse de un 3-1 que parecía improbable de remontar. Hicieron lo que ningún otro equipo había logrado.

La clave de la hazaña lograda por los Cavaliers fue, sin duda alguna, la incidencia de ese monstruo llamado LeBron James. Imparable, tenaz, oportuno y matador, James fue la luz que iluminó el camino de los campeones hacia la gloria. Quítenle a LeBron al equipo de Cleveland y verán como los resultados pudieron ser diferentes.

El título de Jugador Más Valioso de la serie final, no había manera de arrebatárselo. El histórico jugador fue una fiera enfurecida atacando a su presa. En números fue mejor que Stephen Curry, la estrella de los Warriors.

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