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Súbitamente, mientras veía el intenso y electrizante duelo entre Hungría y Portugal, me encontraba viajando de retroceso en la máquina del tiempo rumbo hacia mi infancia para reencontrarme con Superman, o Batman, o Linterna Verde, o cualquiera de esos superhéroes de historietas que siempre aparecían en el momento preciso para sacar del hoyo al prójimo en dificultades. Portugal estaba en serios problemas una y otra vez al borde de la eliminación en esta Eurocopa, de quedar limitado a solo dos puntos, consecuencia de una derrota que sería emocionalmente devastadora, y una y otra vez, apareció Cristiano con capa, con o sin máscara, para entrar al rescate y evitar el colapso. Portugal empató angustiosamente 3-3 con la sorprendentemente atrevida, efectiva y crecida Hungría, salvándose del colapso, por la multigestión de su superhéroe.

HUNGRÍA AMENAZANTE

El zurdazo de Zoltan Gera desde fuera del área, un rayo láser que hizo derretirse al arquero luso Rui Patricio, estableció el 1-0 en el minuto 18. Un temprano golpe en la mandíbula de Portugal, previo claro favorito en ese Grupo F. Cinco minutos después, Elek quedó solo frente a Rui Patricio y sufrió un ligero aturdimiento que lo hizo rematar frontal y frustrar la oportunidad del 2-0. Cristiano, funcionando como El Hombre Murciélago, cobró un tiro libre con potencia, dirección y malas intenciones, que rebotó a unos tres o cuatro metros de la línea de meta, pero el veterano arquero de 40 años, Kiraly, respondió a la exigencia lanzándose a su izquierda y desviando la pelota. A los 42, por terminar el primer tiempo, El Hombre Murciélago otra vez, con un largo, rápido y preciso trazado hacia Nani por la izquierda, que el atacante define con una certera zurda de inmediatez escalofriante, metiendo la pelota junto al poste derecho de Kiraly.

LOS DOS GOLES DE BATMAN

Hungría con menos posesión de pelota y menos intentos, pisó fuerte en el segundo tiempo, y en el minuto 46, Dzsudzsák, ejecutando un tiro libre, consiguió el ligero desvío necesario para desorientar a Rui Costa y adelantar a Hungría 2-1. Otra vez el tenebroso fantasma de la eliminación, y otra vez la aparición de Cristiano, disfrazado de Batman, realizando un asombroso y deleitante taconazo, con singular maestría, para dejar a la multitud con la boca abierta y sacar a Portugal del pozo de las serpientes. A los 54, Dszudzsák lo hace de nuevo. Tiro libre, rebote que puede volver a tomar, y cañonazo otra vez con ayuda de desvío para inutilizar a Rui Costa. Ahí estaba Hungría, cuchillo en mano, en ventaja 3-2, solo para incomodar a Cristiano, quien regresó con un estupendo cabezazo sobre centro de exactitud milimétrica trazado por Quaresma. Portugal resucitaba con el 3-3, y escapaba al zarpazo mortal, cuando el cañonazo de Szalai culminando una contra ofensiva, se estrellaba en el poste. El 3-3 que los clasificaba a los dos, uno como líder, Hungría y el otro como tercero, Portugal, quedó sellado. Batman estuvo atento a entrar al rescate, como en mis tiempos de chavalo lector de historietas.

 

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