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Llegando a los 29 años, el genial argentino Lionel Messi ha sido también un maestro ocultando sus emociones. No se le conocen estallidos. Nunca se ha atrevido a decir “soy el mejor”. Simplemente juega, se distrae mostrando su gama de recursos y sigue haciendo historia erosionando cifras, sumando trofeos. No ha podido ser integrante de un equipo ganador de Copa del Mundo o Copa América, pero ha sido factor para que el equipo argentino llegue a finales consecutivas en Brasil 2014 y Chile 2015. En ambos torneos, polémicas aparte, ha sido considerado el mejor jugador.ALEXIS SÁNCHEZ DEBE SER EL JUGADOR A SEGUIR POR CHILE.

Seguramente eso no le basta al ganador de 28 trofeos y 4 Champions, dueño de 5 balones de oro, ganador de un título olímpico. Calladamente, él quiere más y esta Copa América Centenario que se disputa hoy en Nueva Jersey, nuevamente frente a Chile, verdugo de los argentinos en el 2015, supone un reto de mayúscula exigencia. El astro, que ha superado todos los cálculos que pueden hacerse alrededor de un jugador en permanente crecimiento, debe estar ansioso y desesperado, pensando que tratándose de este evento, será ahora o nunca.

 

ESTÁN BIEN ARMADOS

Equipo ganador de 14 Copas, solo superado por Uruguay con 15, Argentina no ha podido regresar al trono desde 1993 cuando derrotó 2-1 a México en el torneo realizado en Ecuador. La impresión dejada por el equipo gaucho, dirigido por Tata Martino, ha sido convincente, sobre todo la de Messi, moviéndose en otra esfera de rendimiento, cerca del sol de la grandiosidad. La pérdida de Ángel Di María ha sido obviada, pero su regreso a tiempo es necesario con el agregado de las salidas forzadas de Ezequiel Lavezzi y Augusto Fernández por lesiones. Lucas Bigglia y Nicolás Gaitán, quién cumplió sanción por tarjetas, serán los reemplazos.

Chile, que obtuvo su primer trofeo copero el año pasado funcionando como local, impactó clavándole siete goles a México. Tiene a Eduardo Vargas, el líder goleador, con el versátil Alexis Sánchez y el esencialmente necesario Arturo Vidal, más los aportes de Charles Aránguiz, Gary Medel y Jean Beausejour y la presencia del arquero Claudio Bravo. No hay duda sobre el nivel de competencia de Chile, sin temor y hambriento de cara a la final.

Seguramente, vamos a ver a la defensa de Argentina exigida al máximo por un ataque rápido, que sabe combinarse, insistente y efectivo.

¿OTRA FRUSTRACIÓN?

Messi se enfrenta a lo que podría ser su más grande frustración. Una Copa América no tiene el tamaño ni la trascendencia de una Champions, pero Messi considera que solo consiguiendo trofeos con la camiseta de Argentina, podrá tener un real significado entre sus compatriotas, que le exigirán eso, así consiga otros cinco balones de oro. Incluso los títulos del Mundial Juvenil y el de los Juegos Olímpicos, algo que Brasil nunca ha logrado, no son valorados en Argentina y siguen golpeándolo haciendo comparaciones con Maradona y su gran Mundial, el de 1986. Si Messi, aún deslumbrando hoy, no levanta la Copa, se sentirá estrepitosamente derrumbado. Eso explica su ansiedad y su desesperación.

El año pasado, Chile se convirtió en el octavo país en ganar  la Copa América. Siguen sin conseguir un trofeo, los seleccionados de Ecuador y Venezuela. Tampoco la ganaron selecciones invitadas, se apunta en la hoja de detalles que Chile necesitó 173 partidos para ganar el torneo. Es el cuarto equipo con más encuentros disputados en la historia de  la competición. Con una conquista, Chile quedó a la par de Colombia y Bolivia, detrás de Perú y Paraguay que han capturado dos Copas y de los  tres grandes, Brasil con 8, Argentina con 14, y Uruguay con 15.

¿CÓMO INUTILIZAR AL GENIO?

El diario El Mercurio de Santiago, se pregunta en el título principal ¿Cuál es la receta para frenar a Messi? Esa es la prioridad en vista de la incidencia del genial jugador y recomienda, como si tratara de la solución a una ecuación algebraica: hay que marcarlo en forma escalonada, cerrarle espacios, aplicarle presión intensamente. En la misma sección, se publica un diagrama con “La fórmula de Sampaoli para neutralizar a Messi”. A pocas horas de levantarse el telón en Nueva Jersey, Messi, un jugador enloquecedor, es una figura satanizada en Chile. Como si los otros no existieran.

Esa previa preocupación por el accionar de Messi, provoca desajustes. En ocasiones, como ocurrió con el París Saint German, su sola presencia basta, aunque su capacidad de movilización se encuentre drásticamente reducida. Es fácil entender que la multifuncionalidad de Messi lo convierte en un rompecabezas para el adversario. El chileno Fernando Díaz, jefe del Colegio de Entrenadores, recomienda: Cuando Chile tenga la pelota, no hay que descuidar a Messi ni un centímetro, alguien debe estar encima de él y cuando tenga la pelota, aplicarle la doble marca con relevos oportunos sobre sus probables salidas. Lo publica El Mercurio. Increíble cómo atormenta enfrentar a Messi. Es como si se jugara contra él, no contra Argentina.

OBVIO, NADA ES SEGURO

No es así, aún apretando las tuercas a Messi, Argentina tendrá salida, progresión y penetración. Por eso es muy importante que Di María sea diagnosticado utilizable sin restricciones, porque con Messi atrapando tanta atención por la derecha, Ángel puede adueñarse de todos los avances por la izquierda, con el respaldo de Marcos Rojo y las entregas largas de Mascherano.

Una de las grandes incógnitas, es cómo amordazar los avances chilenos con Vidal manejando los hilos y tanto Alexis como Vargas, buscando cómo desequilibrar con Beausejour llegando. Cuidado una excesiva atención sobre Messi, afecte la capacidad de penetración de los atacantes chilenos, necesitados de enlaces apropiados y con más rapidez que los zagueros gauchos.

Un duelo para disfrutarlo. Pese a la derrota en el arranque, Chile no tiene inhibiciones. Dispone de los hombres y los recursos para plantear una tórrida batalla en todos los sectores. Nada es seguro, y para ganar, Argentina necesitará derrochar sangre, sudor y lágrimas como diría Churchill.

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