•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

¿Sería tan grande Da Vinci con solo su Mona Lisa o Miguel Ángel reducido a  únicamente su David? La grandeza necesita de más soporte. Bethoven, es “algo más, mucho más” que una sinfonía, y García Marquez significa “mas allá” de sus Cien Años de Soledad. Don Larsen nunca estará en el Salón de la Fama, pero permanecerá por siempre como un punto de referencia en la historia del pitcheo con su Juego Perfecto en Serie Mundial. ¿Y qué decir de Harvey Haddix y sus doce innings perfectos contra los Bravos de Milwaukee? en 1959. Ese trabajo lo convirtió en inmortal.SANDY KOUFAX FUE UN LANZADOR DE CUATRO NO HITTERS.

Tratemos de hacer -sin pretender establecer un orden de jerarquía- un Tour tipo “De aquí a la eternidad”, a través de una serie de trabajos cumbres de pitcheo.

El perfecto de Larsen

Cuando después de 60 años de realizada una hazaña no ha sido seriamente amenazada, y el asombro continúa majestuosa, merece estar colgada en las paredes del Palacio de Versalles. Qué fácil es recordar lo ocurrido el 8 de octubre de 1956. Ese día, Don Larsen decidió salir de la oscuridad para proyectarse hacia la inmortalidad a través de un Juego Perfecto en la Serie Mundial contra los Dodgers de Brooklyn. El marcador fue 2-0 a favor de los Yanquis. El “Perfecto” de Larsen en un Clásico, es caso único. ¿Quién iba a pensar eso de un pitcher que fue perdedor de 20 juegos en una temporada y que era el cuarto abridor yanqui en una rotación encabezada por el zurdo Whitey Ford?

Haddix fantástico

¿Qué les parece sacar 36 outs sin nadie en las bases? Doce innings perfectos tiene que ser un producto de la fantasía. Han sido tan pocos en la historia los pícheres capaces de 27 outs en fila en más de un siglo, que cuando se habla de extender el esfuerzo a 9 outs más, uno piensa que el protagonista debe ser algún personaje de la mitología capaz de matar al León de Nemea. Pero ocurrió, créanlo por favor. El zurdo de los Piratas, Harvey Haddix, lo logró contra los Bravos de Milwaukee el 26 de mayo de 1959, y lo que es más sorprendente, fue pícher perdedor en el inning 13, víctima de un error, una base intencional a Hank Aaron, y un jonrón de Joe Addock cambiado a doble, cuando pasó a Aaron durante el recorrido sobre las bases. Lew Burdette tiró blanqueada en esas 13 entradas sobreviviendo a varios intentos de agresión. Mas allá del resultado adverso, Haddix se apropió de un lugar en la historia del beisbol con esa joya monticular.

NOLAN RYAN LOGRÓ SIETE NO HITTERS, EL ÚLTIMO A LOS 44 AÑOS.Se excedió Vander Meer

 

En 1938, un zurdo de 23 años de los Rojos de Cincinnati, Johnny Vander Meer, en apenas su segunda temporada como big leaguer, casi inadvertido, registró una racha de dos No Hitters, proeza que sigue siendo difícil de creer. En una temporada de 15 victorias, el 11 de junio, Vander Meer paralizó a los Bravos sin hit derrotándolos 3-0 ponchando solo a cuatro, y el día 15, en su siguiente apertura, emboscó a los Dodgers con su escopeta, y rumbo hacia un triunfo de 4 por 0, no les permitió hit con pitcheo de 7 ponches y 8 boletos. Continuó con tres escones sin hit contra los Bravos. Una cadena de 21 ceros sin recibir ninguna estocada. Considerando el grado de dificultad, puede que sea una hazaña inalcanzable por los siglos de los siglos. ¿No lo creen?

El “monstruo” Koufax

Un zurdo que se retiró antes de los 31 años acorralado por la artritis, precisamente después de asegurar dos Triples Coronas consecutivas en las temporadas del 65 y 66, derrotó al también zurdo Bob Hendley de los Cachorros, trazando un Juego Perfecto. Esa era la única manera de superar en duelo a quién tiró para solo un hit conectado por Lou Johnson, y que no tuvo nada que ver con la única anotación del juego. Koufax, un tirador de cuatro no hitters, ponchó a 14 esa noche del 9 de septiembre de 1965. Este fabuloso zurdo, obtuvo tres Premios Cy Young, cuando solo se concedía uno para las dos Ligas. Hazaña que hoy es imposible de ser igualada.

Nunca visto

En 1986, el feroz Roger Clemens, conocido como “El Rocket”, ponchó a 20 bateadores de Seattle. En principio, se creyó que era un error de digitación, una falla de la computadora, pero no, Clemens ciertamente lo hizo: de 27 outs, 20 fueron por la vía del “fusilamiento”. Diez años después, el 18 de septiembre de 1996, Clemens ofreció una fotocopia de ese trabajo “draculesco” estrangulando a los Tigres de Detroit. ¿Otra vez 20 ponches en un juego? Por Dios, eso no podía ser posible, pero lo fue. Raramente, Clemens, un ganador de siete premios Cy Young entre acusaciones del uso de esteroides, no pudo lanzar un No Hitter.

Wood lo repite

Un chavalo con etiqueta de temible que llegó de las Ligas Menores al staff de los Cachorros en 1998 llamado Kerry Wood, un lanzallamas derecho, fue capaz el 6 de mayo de 1998, en su quinta apertura, de ponchar a 20 bateadores de los Astros. Trabajando un blanqueo por 2-0, Wood solo permitio un hit dentro del cuadro de Ricky Gutiérrez en el tercer episodio. La pelota escapó burlesca del guante de Kevin Orie en la antesala... Con estatus de novato, Wood estremeció al beisbol en su quinta apertura, empatando una cifra macabra que era propiedad exclusiva de Roger Clemens. El impacto fue mayúsculo.

Ryan ¡que bárbaro!

El 1 de mayo de 1991, a la edad de 44 años, cuando los músculos se resisten y duelen al estirarse, el fuego competitivo comienza a perder fuerza y el desgaste aprieta el impulso, Nolan Ryan fue capaz de algo que todavía hoy nos parece increíble: lanzó un no hitter con pitcheo de 16 ponches... Lo más impactante es que fue el séptimo No Hitter de su deslumbrante carrera, durante la cual, pese a saltar de una proeza a otra, incluyendo 5,714 ponches y récord de 383 en una campaña, nunca se hizo merecedor de un Cy Young. Urge explicar eso.

Gibson implacable

En la Serie Mundial de 1968, Bob Gibson, el astro de sepia de los Cardenales de San Luis, figura cumbre en el Clásico del 67 con 3 victorias de recorrido completo retando a Boston, enfrentaba al ganador de 31 juegos Denny McLain de los Tigres. En el primer juego, Gibson estableció el récord de 17 ponches en un alarde de dominio. Fue un trabajo monumental. Gibson pareció estar construyendo una de las pirámides de Egipto mientras sepultaba a los Tigres aquel atardecer del 1 de octubre. Esa cifra ha permanecido imperturbable en Clásicos a lo largo de 47 años.

Morris ahoga

En el juego crucial de la Serie Mundial de 1991 entre Gemelos y Bravos, Jack Morris se trenzó en uno de esos duelos que no parecen tener fin, con un pitcheo combinado de tres brazos que encabezó John Smoltz. Después de 9 entradas, en la pizarra brillaba intensamente el empate 0-0, fiel reflejo de un pitcheo autoritario bajo presión...Una y otra vez, las grandes posibilidades eran ahogadas por el oportuno trabajo a fondo de los tiradores, y out tras out, Morris crecía tanto frente a los Bravos, que llegaron a verlo como si fuera “El Monstruo de la Laguna Negra”. Imponerse en una batalla decisiva que se resolvió 1-0 en 10 entradas durante un Clásico de Octubre, es también caso único.

Abbott asombra

¿Puede alguien que le falte una mano llegar a ser un pícher de Grandes Ligas y puede ser capaz ese alguien de tirar un no hitter? Escribiendo una historia del libro “Hay que verlo para creerlo”, Jim Abbott, un zurdo con voluntad de hierro, uno de las “ases” del staff norteamericano en Torneos Amateurs, demostró que se puede. El mismo Abbott que casi blanquea a Cuba en el duelo por la medalla de oro en el Mundial del 88, y que blanqueó a Nicaragua durante un atropello de USA por 18-0 en los Panamericanos de Indianapólis, congeló los bates de Kenny Lofton, Albert Belle, Carlos Baerga y Jim Thome, aquel 4 de septiembre de 1993, y desde la colina de los Yanquis, construyó un No Hitter frente a los Indios de Cleveland. Si les interesa el marcador, fue 4 por 0.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus